Movimientos sociales ante el autoritarismo: Una conversación con Raúl Zibechi

  1. La Ofensiva Imperialista y el Nuevo Orden Mundial
  2. El Régimen del Futuro: Un Híbrido entre Bukele y Milei
  3. Los Focos de Resistencia y la Fragilidad de lo Institucional
  4. Una Brújula para la Acción: Mirar a Otros Movimientos
  5. El Desafío Urbano y la Trampa de los Gobiernos Progresistas
  6. Reflexión Final: El Desafío de Construir Puentes

En un momento de profundos reacomodos geopolíticos y de crisis de los modelos políticos tradicionales, conversamos con el periodista, educador popular y militante social uruguayo Raúl Zibechi para profundizar en el panorama que enfrentan los movimientos sociales en América Latina. Desde Guatemala, buscamos reflexiones que nos ayuden a situar nuestras luchas y a pensar en los desafíos del futuro.


La Ofensiva Imperialista y el Nuevo Orden Mundial

[Equipo FOCO] Raúl, gracias por este espacio. Para empezar, desde tu perspectiva, ¿cómo deberíamos entender el actual escenario geopolítico y la influencia de Estados Unidos en América Latina, especialmente con un gobierno como el de Trump?

[Raúl Zibechi] Gracias a ustedes. Miren, hay que ser claros: la presencia de Estados Unidos en América Latina sigue siendo hegemónica. Aunque hay contrapesos, sigue siendo la potencia capaz de poner orden a favor de sus intereses. Hay que distinguir dos zonas. Una, que incluye Mesoamérica, la parte norte de Sudamérica y el Caribe, es muy dependiente de Estados Unidos; allí, Washington tiene la última palabra. La otra, en el Cono Sur, tiene vínculos comerciales más estrechos con China, pero incluso allí la presencia de EE. UU. es muy fuerte.

La llegada de Trump empeora una situación que ya era complicada. Estamos ante la mayor ofensiva imperialista que yo tenga memoria, superior a la de los años 60. Ante su propia crisis, el imperio le apostó a la guerra, lisa y llanamente. Quieren revertir su decadencia destruyendo adversarios —Rusia, Irán y próximamente China— y, no hay que perderlo de vista, mediante el robo y la apropiación de recursos energéticos. Nuestra región siempre fue su patio trasero, y eso se va a profundizar. La ventaja de Trump es su claridad: dice «voy a partirte la cabeza» y va por ello. Los demócratas hacen lo mismo, pero con una sonrisa. La política de fondo no cambiará en los próximos 10 o 20 años. El horizonte es más guerra.


El Régimen del Futuro: Un Híbrido entre Bukele y Milei

[Equipo FOCO] Mencionas un horizonte de más guerra e intervención. ¿Qué tipo de modelos políticos o regímenes ves que se están promoviendo en la región para facilitar esa ofensiva?

[Raúl Zibechi] El régimen ideal para Trump es un híbrido entre Bukele y Milei. Por un lado, el control absoluto de la seguridad y el territorio al estilo de Bukele. Por otro, el control social y la persecución de la disidencia al estilo de Milei, quien acaba de sacar un decreto para revisar redes sociales y tildar de terrorismo cualquier cosa que les parezca inconveniente.

Estos son regímenes electorales, no democráticos. La existencia de elecciones les da un barniz de democracia, pero tienen todos los mecanismos de poder —justicia, policía, fuerzas armadas y medios de comunicación— totalmente controlados. Las llamadas democracias liberales están absolutamente debilitadas. Este es el modelo de futuro que impulsan para la región, uno que les permita controlar la situación sin grandes sobresaltos. Frente a esto, lamentablemente, veo a los sectores populares, salvo excepciones, bastante debilitados y con poca capacidad para orientarse.


Los Focos de Resistencia y la Fragilidad de lo Institucional

[Equipo FOCO] Hablas de excepciones. Para nosotros en Guatemala, esto es crucial. ¿Cuáles son esos movimientos que no ves debilitados y qué es lo que les ha permitido mantener su fuerza?

[Raúl Zibechi] Efectivamente, hay excepciones potentes. En el caso de Guatemala, la Municipalidad Indígena de Sololá y los 48 Cantones muestran una potencia muy fuerte y profunda. En México, el zapatismo. En Honduras, la organización garífuna OFRANEH. En Colombia, el CRIC, el mundo indígena NASA. Lo que estoy diciendo es que lo poco que va quedando en pie son movimientos de pueblos originarios, en algunos casos pueblos negros y campesinos. Lo urbano, fuertemente atravesado por la lógica del capital y del consumo, sigue siendo uno de los territorios más difíciles para sostener resistencias duraderas. 


Una Brújula para la Acción: Mirar a Otros Movimientos

[Equipo FOCO] Frente a este panorama tan complejo, ¿dónde deberían los movimientos sociales poner su atención y su energía? ¿Cuáles deberían ser sus prioridades?

[Raúl Zibechi] En mi opinión, hay un orden de prioridades. La prioridad número uno para los movimientos es estar vinculados a las luchas de otros movimientos. El autoconocimiento entre nosotros es muy bajo. Por ejemplo, las movilizaciones de migrantes en Estados Unidos deben estar en nuestra agenda. Nos ayudan a comprender que EE. UU. ya no es una democracia, sino un régimen autoritario que persigue a los migrantes en los campos de cultivo.

Hay que conocer en detalle al movimiento garífuna, a los indígenas de Colombia, a Cecosesola en Venezuela. Conocer la experiencia de los 48 Cantones, por ejemplo, permite entender de dónde viene su fuerza: la relación con el territorio, con la historia, la espiritualidad, sus formas de gobierno. No nacen de la nada, tienen siglos de trayectoria.

Recién en un tercer lugar pondría la atención en la geopolítica global: Palestina, Irán, las elecciones en otros países. Es necesario atender tanto este escenario como el de nuestras luchas sociales, sin que uno borre al otro. Como militantes, hemos desatendido la mirada geopolítica, y es un terreno muy complejo y cambiante donde es fácil equivocarse. Si a estrategas como Putin los pueden engañar, imagínate a nosotros. El riesgo de una guerra nuclear está en la agenda, y no estamos ni cerca de estar preparados. Por eso, aunque la comprensión del mundo actual es muy difícil, es un desafío ineludible para quienes luchamos por transformarlo.


El Desafío Urbano y la Trampa de los Gobiernos Progresistas

[Equipo FOCO] Finalmente, quisiéramos hablar de dos desafíos muy presentes en Guatemala: el auge de movimientos urbanos, a menudo ligados a redes sociales, y la nueva experiencia de tener un gobierno progresista.

[Raul Zibechi] Son dos temas cruciales. Sobre lo urbano, conozco pocos movimientos sólidos, como Los Panchos (Organización Popular Francisco Villa de Izquierda) en México o Cecosesola en Venezuela. Esto se debe a que la organización urbana sólida es necesariamente territorial, y la ciudad es el espacio más complejo, el centro del poder. Las redes sociales son útiles para una movilización, para un contacto, pero si un movimiento quiere solidez, en algún momento debe decantarse en una realidad territorial. Si no, tendrá una fragilidad muy grande.

Sobre los gobiernos progresistas, este es uno de los grandes problemas para todos los movimientos en América Latina. Los movimientos luchan, abren una grieta en la dominación, y aparece un gobierno amigo. La declaración de los 48 Cantones sobre Arévalo me pareció muy buena, marcando su distancia. Pero lo que suele pasar es que el gobierno, con buena voluntad, pide cuadros para ocupar cargos, y el movimiento, también con buena voluntad, los cede. El resultado es que los movimientos se debilitan.

Lógicamente, a los movimientos les interesa un gobierno mejor que uno peor; como mínimo, uno que disminuya la represión, y eso ya es una ganancia enorme. Pero los gobiernos progresistas no duran para siempre. Cuando terminan y viene uno de derecha, los movimientos están debilitados. La clave es no entrar en la lógica del Estado, mantener no sólo la independencia, sino la estructura propia. Muchas veces los movimientos piensan a corto plazo, porque es lo natural, y las coyunturas sobrepasan a los movimientos, por lo que llegan a tener una situación de gran debilidad. Es un equilibrio muy complejo, porque exige pensar en el largo plazo en medio de coyunturas que nos empujan a lo inmediato. 


Reflexión Final: El Desafío de Construir Puentes

Nuestra conversación con Raúl Zibechi llega a su fin, dejándonos con un panorama complejo y lleno de urgencias estratégicas. Frente a un escenario marcado por el desgaste institucional y el avance del capital sobre la vida, emergen distintas formas de acción colectiva: por un lado, movimientos sociales que han logrado mantenerse en pie gracias a sus raíces comunitarias y su acumulado histórico; por otro, expresiones de protesta que, aunque efímeras, condensan una fuerza política que no puede ignorarse.

El desafío estratégico fundamental para los movimientos de Guatemala y de toda la región es, precisamente, “construir puentes” que conecten esas dos realidades. La tarea más urgente es pensar cómo la energía colectiva de un estallido espontáneo puede ser canalizada y articulada por estructuras organizativas más permanentes, para que esa fuerza no se apague. El reto queda recogido en una pregunta que resuena con fuerza: ¿Cómo transformamos la efervescencia de un momento en la fuerza de un proceso sostenido? Es oportuno, además, preguntarse cómo y de qué manera se involucran las juventudes—organizadas o no— que fueron determinantes para que el partido Semilla ganara la segunda vuelta. 

La conversación con Zibechi nos indica que esto no es una tarea sencilla. La historia de nuestra región está llena de ejemplos de protestas urbanas muy potentes que, sin embargo, no han logrado consolidar una identidad colectiva duradera ni articularse con otras luchas sociales. La complejidad de la ciudad junto con la dinámica y diversidad de sus habitantes son un reto enorme. Pero ese es el trabajo que tenemos por delante. Entender esa dinámica es el primer paso para poder incidir en ella, para tejer los lazos que permitan que esa indignación que explota en las calles se convierta en poder popular organizado y con un proyecto de futuro.

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