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Introducción
En el 2022 realizamos como Grupo FOCO un mapeo de organizaciones sociales en Guatemala, y en ese momento las encontramos sumamente desmovilizadas, en conjunto con una sociedad civil que en general estaba bastante desarticulada. Consecuentemente, cuando inició la crisis democrática tras las elecciones del 2023 y se hizo inminente el intento de anular las elecciones, fue difícil visualizar quiénes podían hacer frente a las fuerzas golpistas, que contaban con el apoyo de un gobierno corrupto que tenía fuertemente cooptadas las diferentes instancias del Estado. Fue justo en ese punto clave cuando los pueblos indígenas revelaron su capacidad organizativa y de articulación, surgiendo como protagonistas en las movilizaciones por la defensa del voto.
Lo que sucedió después fue, para muchos, una sorpresa. Si bien no era la primera vez que autoridades indígenas se movilizaban por problemáticas nacionales1, nunca se había visto que se movilizaran desde tantos territorios y que tomaran tal grado de liderazgo. También fue inesperado el nivel de coordinación que mostraron para mantener, junto con otros sectores y organizaciones, el plantón frente al Ministerio Público por más de 100 días. Esta movilización tan prolongada fue en buena medida posible gracias a la legitimidad que adquirieron las autoridades indígenas ante el resto de la población guatemalteca, colocándose incuestionablemente a la cabeza de la resistencia. Hicieron un llamado a la acción al que muchos estaban dispuestos a responder, independientemente de cualquier pertenencia étnica o sectorial, y este fue un respaldo que ellas mismas no habían previsto.
Todas estas sorpresas, aunque positivas en términos políticos, revelaron los vacíos de conocimiento en cuanto a la compresión de la organización indígena, o mejor dicho, de las organizaciones indígenas. Es por ello que , como Grupo FOCO hemos tratado de abordar en nuestras investigaciones de los últimos meses las movilizaciones por la defensa del voto del 2023, y dentro de ello, el tema de la organización y la articulación de pueblos indígenas. Aunque nuestros procesos de investigación siguen en marcha, consideramos que hemos identificado algunos elementos clave que pueden ser útiles para comprender mejor la diversidad de la organización de los pueblos originarios. Es necesario aclarar que no pretendemos construir aquí premisas definitivas sobre un tema tan complejo, y que el aporte que hacemos lo fundamentamos en un ejercicio de observación y diálogo con diversos sectores, el cual interpretamos desde nuestra perspectiva.
Contexto histórico de las alcaldías indígenas
Un factor clave que hemos identificado para comprender la articulación indígena en la actualidad es la figura de las alcaldías indígenas. Aunque este artículo no busca ser un estudio histórico riguroso de esta figura (dado que existen autores que ya han realizado esta labor2), sí consideramos esencial tener en cuenta que las alcaldías han sido un vehículo para darle continuidad a las formas políticas precoloniales de los pueblos originarios.
Las alcaldías indígenas surgieron tras la época más cruda de la invasión, cuando la Corona española empezó a restringir el poder de los criollos. Los fines de la Corona no eran humanitarios; más bien, le interesaba que los pueblos indígenas trabajaran para generar tributo, y esto no era posible si los criollos tenían rienda suelta para explotarlos, hasta el punto del exterminio. Para tal propósito, se establecieron los pueblos indígenas como unidad territorial, los cuales tenían algunas características importantes: el régimen de propiedad era comunal; cada pueblo tenía tierras comunales; los criollos tenían prohibido por ley vivir en los pueblos, y; se les concedió cierta autonomía para la autoadministración, bajo la forma de alcaldías indígenas, alrededor de las cuales se organizaron las comunidades. Además, los “principales”, que eran los jefes de los patrilinajes3 gobernantes precoloniales, fueron quienes ocuparon los puestos de las alcaldías indígenas, dándole así continuidad no sólo a formas de autoridad precoloniales, sino también a atribuciones como la impartición de justicia.
Las alcaldías indígenas se mantuvieron sin muchas modificaciones durante gran parte de la época colonial, aunque los criollos siempre trataron de reducir su poder y entrometerse en los pueblos para quitarles sus tierras. De ahí que, tras la independencia, se impulsaron políticas para debilitar a las alcaldías indígenas. Aunque algunas sobrevivieron e incluso se fortalecieron, muchas dejaron de ser reconocidas oficialmente o fueron convertidas en “alcaldías auxiliares” sujetas a la municipalidad. Otro momento histórico importante en el deterioro de las alcaldías indígenas fue el conflicto armado interno, debido a que se interrumpió la vida comunitaria en muchos de los pueblos. Hubo comunidades que fueron masacradas o que tuvieron que emigrar para salvar sus vidas. La ejecución extrajudicial de liderazgos indígenas importantes hizo que la participación comunitaria no fuera una labor deseada. No fue hasta la firma de los acuerdos de paz que volvieron a surgir este tipo de organizaciones.
En el año 2002 , como parte de los Acuerdos de Paz, el nuevo Código Municipal reconoció oficialmente a las alcaldías indígenas en el Capítulo IV, Artículo 55: “El gobierno del municipio debe reconocer, respetar y promover las alcaldías indígenas, cuando éstas existan, incluyendo sus propias formas de funcionamiento administrativo.” De allí que la figura de alcaldía indígena tiene ciertas ventajas legales, por encima de términos como “autoridad indígena” o “ancestral”, ya que está reconocida por la legislación guatemalteca. Sin embargo, el resto del Código Municipal no vuelve a mencionar en absoluto a las alcaldías indígenas, por lo que no toma ninguna otra postura más que “reconocerlas”. Esto seguramente ha influido en que en la actualidad, según hemos visto en nuestras investigaciones, la municipalidad percibe a las alcaldías indígenas (y las alcaldías indígenas se perciben a sí mismas) como instancias totalmente separadas del gobierno oficial. En algunos casos esto les ha dado cierta independencia, pero en otros ha causado que la municipalidad no les de ningún apoyo o que cuestione su autoridad cuando hay conflictos, ya que no son oficialmente parte del sistema del gobierno guatemalteco.
Por otro lado, en el mismo Capítulo IV del Código Municipal se definen los puestos de “alcaldía comunitaria” y “alcaldía auxiliar”, términos que se utilizan de manera intercambiable. Se establece que las alcaldías comunitarias o auxiliares las nombra el alcalde municipal y las reconoce el Consejo Municipal, pero son elegidas según las costumbres de cada comunidad. Sus funciones básicamente son velar por la comunidad y apoyar a la municipalidad. Las alcaldías auxiliares/comunitarias existen hasta la fecha; sin embargo, la relación entre estas y las municipalidades es un tema pendiente de investigarse. El potencial de abusos es muy grande, dado que hay diversos grados de dependencia entre las alcaldías comunitarias/auxiliares y la municipalidad, lo cual causa que en algunos casos se les asignen trabajos excesivos sin remuneración alguna. En el municipio de Colotenango, por ejemplo, nos compartieron esta anécdota de cómo era la situación de las alcaldías auxiliares en la década de 1990 antes de que se organizaran las comunidades:
“Era una explotación o discriminación [hacia alcaldes auxiliares], porque venían a hacer trabajo aquí en Colotenango. En el municipio, no en su comunidad. Tenían que sacar una semana sus turnos sin un centavo, venía a dar su servicio completamente gratuito. El tipo de trabajo gratuito era atender algunas cosas en la Muni […] Entonces planteamos con la gente: ¿Por qué no instalan su propia oficina, su propia auxiliatura en las comunidades? Para que ellas tuvieran una autoridad más de ellos, que puede generar así sus autoridades en sus comunidades. Entonces lo quitamos. Ya no vino la gente aquí, sino que ya surgieron a sus autoridades sus comunidades. […] Ahora les dicen ‘alcaldes comunitarios’.”
– Líder indígena de Colotenango
El caso de Colotenango es un ejemplo de transición de alcaldías auxiliares sujetas a la municipalidad hacia alcaldías comunitarias más autónomas. También hay casos de comunidades que han optado por ser reconocidas como alcaldías indígenas en las últimas décadas. Hoy en día existe una enorme diversidad de organizaciones dentro del espectro de las autoridades indígenas, y muchas veces se comete el error de pensar que todas se conforman de la misma manera. Nuestro aporte acá, más que dar respuestas, es matizar y problematizar estas formas de organización, por lo que consideramos pertinente mencionar a las alcaldías indígenas y a los pueblos como antecedente histórico común de la organización indígena actual, dado que explica el elemento en común que hemos visto en las articulaciones indígenas más potentes: el enfoque de servicio comunitario.
El enfoque comunitario
Si bien las formas indígenas no son las únicas formas de organización comunitaria que existen en el país, han ganado atención por la capacidad de movilización que poseen, la cual se vincula directamente a la legitimidad que ostentan. Aunque no todas las organizaciones poseen gran capacidad de movilización, hemos identificado que las que sí la poseen tienen al menos tres rasgos en común interesantes de profundizar.
El primero de ellos es el enfoque de servicio a la comunidad, el cual deriva de las tareas específicas que las autoridades cumplen en las dinámicas comunitarias como la administración del agua, del cementerio, del bosque, de los baños comunitarios, la impartición de justicia, entre otros. Todos estos servicios son prestados ad honorem a la comunidad por un periodo establecido de tiempo. Esta labor matiza la identidad de las autoridades indígenas en un enfoque de liderazgo desde el servicio comunitario, dotándolos de reconocimiento y legitimidad de sus representados y representadas.
El segundo elemento es que las organizaciones más grandes sí involucran a la mayoría de personas en las comunidades que representan, lo cual genera constantes y amplios debates por la lógica existencia de diferentes intereses e ideologías a lo interno. Si bien este elemento dificulta el consenso, también es lo que les permite en gran medida movilizar a sus comunidades cuando hay acuerdos. Las autoridades y ex autoridades entrevistadas coinciden en que el ejercicio del liderazgo comunitario no es un puesto para mandar, sino que las decisiones que se toman responden al sentir de su gente. Una de las facilidades de esta forma de organización radica en que las alcaldesas y alcaldes indígenas o comunitarios representan a la comunidad donde han vivido siempre, donde posiblemente vive su familia y sus amistades; al final, deben regresar a su comunidad y dar cuentas sobre su actuar.
Un tercer elemento en común de muchas de estas formas organizativas es la asamblea comunitaria. Es algo presente incluso en las articulaciones indígenas más grandes:
“Ya con eso dijeron: Bueno, aquí no nos están haciendo caso y se están burlando de nosotros. ¿Qué hacemos? Bueno, toca ahora decirles… Ni modo. ‘Si ustedes respaldan, entrémosle. Pero va a ser una manifestación indefinida’. Se lo llevaron a sus bases… Las bases son las asambleas comunales. Y pues ahí dijeron: ‘Señores, esto se está pensando en 48, ¿qué opinan?’ Decidieron ‘sí’. Regresaron los alcaldes. Otra reunión que… ‘Sí, dicen que sí’. Bueno, se suscribió, determinamos fecha. Eso fue en septiembre, dijimos: “dos de octubre, sí o sí se sale”.
– Exintegrante de la Junta Directiva de los 48 Cantones de Totonicapán
La idea central de las asambleas es que las autoridades indígenas se deben al servicio público, y el pueblo es el que manda. Esta noción también fue muy clara cuando hablamos con autoridades de Sololá:
“La organización social, podríamos decirlo, es netamente la concentración del poder del pueblo, materializado en voz y toma de decisión de 13 personas que están al frente, lo que se conoce hoy día [como] municipalidad indígena. Nosotros actuamos de conformidad a la petición, a la esencia, de la población. Entonces parte de ello, de la organización que se tiene es que todo lo que nosotros hacemos es a petición de toda la población. No es porque quiero, porque se me antojó, o porque me han pagado, si no es porque la población así lo decide. […] Nosotros encontramos una asamblea donde la asamblea es exigente en decirnos: ‘¿Qué van a hacer ustedes? ¿Se van a quedar callados, se van a quedar sin hablar, se van a quedar otra vez sin poder desarrollar las exigencias del pueblo, o sí lo van a ejecutar? ¿Qué van a hacer? Y ahí está la respuesta de nosotros. ‘¿Qué quieren? ¿Qué temas exactamente ustedes necesitan tratar en su momento?’”
– Exintegrante de la Alcaldía Indígena de Sololá.
Este enfoque de organización comunitaria es muy importante, porque consideramos que ahí se encuentra la clave de la articulación de pueblos indígenas en las movilizaciones por la defensa del voto del 2023. Después de todo, la diferencia esencial entre la presencia de pueblos indígenas en las movilizaciones , comparada con la de otros sectores, es que ellos se movilizaron no como individuos, sino como comunidades. Esto fue más notorio cuando se implementó un sistema de turnos entre las comunidades indígenas para mantener siempre ocupado el plantón, sin que hubiera necesidad de que ninguna comunidad específica tuviera que estar ahí permanentemente. Todas estas personas afirmaban que estaban presentes como representantes de sus pueblos:
“Representamos a nuestra aldea, y nuestro departamento de Sololá. Porque antes cuando empezó la manifestación, era general. Ya lo que es el departamento de Sololá y sus aldeas, sus caseríos, era general, pero humanamente, unos en carros. Ya entonces ya las autoridades estuvieron tomando otras decisiones y ya es por turno. Hoy tocó el turno de lo que es la aldea Los Encuentros y sus seis caseríos. Y ahí estamos presentes tanto como mujeres y hombres.”
– Entrevista del 12 de diciembre de 2023 en el plantón del Ministerio Público con dos mujeres de la Aldea Los Encuentros, Sololá
“Vengo con una delegación del pueblo ixil. A través de la Alcaldía Indígena, nos hemos tomado también a este esfuerzo. De parte de la Alcaldía Indígena y otros movimientos a nivel de la región Ixil, se han estado participando en estas manifestaciones.”
– Entrevista del 13 de diciembre de 2023 en el plantón del Ministerio Público con un hombre de Nebaj, Quiché
“Soy parte de un grupo. Es un grupo justamente con los COCODES municipales, y las autoridades la Municipalidad, que son los encargados de concientizar al pueblo. Entonces conjuntamente se hace una asamblea, y se selecciona cuántas personas vienen en esta parte del municipio. Cinco personas conjuntamente venimos. […] Como decía, reiterando, la comunidad está unida, entonces se hace una colecta en el municipio con todas las aldeas del pueblo, se junta una cierta cantidad, el apoyo para venir aquí a la manifestación.”
– Entrevista del 14 de diciembre de 2023 en el plantón del Ministerio Público con un hombre de San Sebastián Coatán, Huehuetenango
Antes de cerrar este punto sobre el enfoque comunitario, consideramos relevante señalar que en las entrevistas realizadas identificamos un debate importante en torno a la participación política de autoridades indígenas en puestos del gobierno al terminar su periodo de servicio a la comunidad. Los detractores aseguran que esto desvirtúa la razón de ser de las autoridades indígenas (que es el enfoque eminentemente comunitario) y convierte en un trampolín político a las alcaldías indígenas.
“Le dijimos, mire hermana usted, nosotros tenemos claro que tiene el derecho de participar, pero es contraproducente porque realmente después ya se va a ver como que la alcaldía solo es un espacio donde la gente se posiciona para luego escalar, para buscar puestos públicos y no es así, entonces nos provoca, digamos como un desbalance y pone en tela de duda, la institucionalidad de la alcaldía indígena.”
– Alcaldesa del departamento de Sololá
Además del enfoque comunitario, el otro aspecto clave para entender la movilización indígena es la autonomía que los distintos pueblos se reconocen entre sí.
El principio de autonomía
En la lógica tradicional de los movimientos sociales, es importante llegar a grandes acuerdos para que los actores políticos realicen movimientos en conjunto. El hecho de que actores aliados no realicen acciones al unísono o que se tomen decisiones por bloques normalmente se interpreta como señal de ruptura dentro del movimiento. Sin embargo, una peculiaridad del enfoque comunitario que explicamos anteriormente es que las autoridades indígenas antes que nada deben cumplir con las responsabilidades que tienen con su gente y hacer valer las decisiones que se han tomado en asamblea. Esto no sólo tiene mayor prioridad que los compromisos con otras comunidades, sino que además es algo que otras comunidades indígenas aceptan sin ningún problema.
Un ejemplo de esto se dio cuando, en octubre de 2023, los 48 Cantones decidieron liberar los bloqueos antes que Sololá. En cualquier otro movimiento social, desacuerdos y acciones independientes de esa magnitud hubieran significado el fin de cualquier alianza. Sin embargo, en este caso (aunque las acciones de Sololá sí causó ciertas molestias y problemas), tal ruptura no ocurrió , tal como nos contó un líder de una organización indígena de Chimaltenango:
“A mí me parece que hay una cuestión que nos dejó el levantamiento de los pueblos indígenas encabezada por las autoridades: es estas cuestiones de autonomía que me parece interesantísimo, el respeto a las autonomías. [..] A mí me llamó mucho la atención, cuando yo vi que 48 Cantones levantaba el bloqueo en Cuatro Caminos, y Sololá sale diciendo: ‘Pues nosotros vamos a seguir todavía. Respetamos a nuestros hermanos que levantaron allí.’ Y yo dije: ‘Se van a debilitar, se van a dividir…’ No, no, es de verdad respetar eso. […] Y ahí siguen trabajando juntos. El respeto: ‘Si esta cuestión, esta comunidad, este municipio decide esto, pues que lo haga. Yo no comparto, pero lo respeto. Y cuando termine de hacer su actividad, seguimos trabajando juntos’”
– Líder de organización indígena de Chimaltenango
Para que esto funcionara, se parte del reconocimiento de que las diferentes alcaldías y organizaciones indígenas de cada pueblo pueden en ciertos momentos actuar independientemente, sin que esto signifique una ruptura total con la estrategia política o los objetivos definidos. Es un principio de respeto por las decisiones de los demás. Esto no significa que no existieran conflictos entre las organizaciones indígenas durante las movilizaciones por la defensa del voto, pero evidentemente este principio de autonomía fue lo que les permitió mantener los bloqueos y el plantón en el MP aún con los disensos.
Agrupaciones de pueblos indígenas que actuaron alrededor de la resistencia.
El tema de los disensos entre las autoridades indígenas es amplio y complejo. Sin embargo, pensamos que para ayudar a la comprensión de la movilización, es importante al menos mencionar las dos agrupaciones que participaron de todo este contexto, así como algunos desacuerdos entre ellas.
El primer grupo, que en ese momento se les llamó los “Siete Pueblos” está conformado por las autoridades indígenas que no sólo tienen la mayor fuerza de convocatoria, sino que además fueron quienes iniciaron las movilizaciones. Se trata de los 48 Cantones de Totonicapán, la Alcaldía Indígena de Sololá, las Comunidades Indígenas Aliadas de Chichicastenango, la Municipalidad Indígena de Santa Lucía Utatlán, la Junta Directiva de Alcaldes Comunales de las 14 Comunidades de San Cristóbal Totonicapán, la Alcaldía Indígena Maya Ixil de Nebaj y el Parlamento Xinka. Estas autoridades se dividieron la responsabilidad de mantener la resistencia frente al MP a través de turnos de 24 horas, con un día de la semana asignado a cada miembro. Los Siete Pueblos afirman que su fortaleza y legitimidad se encuentra en el apoyo de las comunidades que representan, y hacen énfasis en el rol que desempeñaron encabezando los 106 días de resistencia en la capital.
Por el otro lado, están las Autoridades Indígenas de Iximulew, que es un espacio de articulación de autoridades indígenas que en general tiene menor capacidad de movilización, y algunas están en proceso de reconstitución. Los Siete Pueblos le achacan a los miembros de Iximulew precisamente su limitada capacidad de convocatoria y el deseo que han mostrado de figurar en acciones políticas para posicionarse mejor ante el nuevo gobierno. Por su parte, las autoridades de Iximulew afirman que, si bien es cierto que los Siete Pueblos jugaron un papel importante en la organización del plantón, no se ha reconocido plenamente los esfuerzos de muchas otras organizaciones y autoridades que respondieron a la convocatoria, y que además la resistencia no hubiera sido posible si no hubieran participado muchas otras personas, organizaciones o grupos. Las autoridades de Iximulew conocen sus limitaciones en cuanto a la capacidad de convocatoria, pero ponen el énfasis en la “ancestralidad” como foco de reivindicación política y en la importancia cultural de los roles que desempeñan en sus comunidades.
Hay que señalar que estas son percepciones que han surgido en las entrevistas que hemos hecho, pero que no necesariamente son compartidas por el conjunto de integrantes de cada agrupación. También hay indicios de que los acuerdos son más grandes que las diferencias, y de que las dos agrupaciones están haciendo esfuerzos para continuar cooperando. Más nos interesa aquí señalar a estas dos agrupaciones como actores emergentes en este contexto, a las que hay que poner mayor atención en el futuro inmediato, así como los cambios y reacomodos que se den en cada una y entre ellas.
El uso de las varas
El segundo punto en el que hay diferencias importantes es sobre el tema de las varas. En muchas comunidades indígenas, sobre todo en el occidente del país, las varas son consideradas como un símbolo de autoridad. A raíz de las movilizaciones del 2023, se ha visto un auge en la apreciación y respeto que se les muestra a las y los portadores de varas, lo cual es significativo en un país donde la población indígena históricamente ha recibido hostilidad de parte de la población mestiza. Escenas como las que se retratan en las citas a continuación, por ejemplo, hubieran sido totalmente inconcebible antes de octubre de 2023:
“Tenía un amigo en el oriente, me decía la vez pasada… Él es ladino, es de una comunidad ladina, y me dice: ‘nosotros bloqueamos allá, salimos con la comunidad, cuando estábamos en el bloqueo, vimos que llegó un pickup y todos empezaron a gritar, ¡que no lo dejen pasar! Cuando vimos el señor baja la ventanilla y saca el sombrero, era una autoridad Chortí, saca la vara, y todos los ladinos que estábamos allí dijimos ¡Es la autoridad indígena! todos empezamos a aplaudir’, me dice. Llegó, habló, pasó, jamás en la historia ha pasado eso, me dice. En ese momento ese racismo que nosotros cargamos se nos olvidó, sabíamos que es autoridad indígena.”
– Líder de organización indígena de Chimaltenango
“Una de las reflexiones, una experiencia, es la recuperación del respeto hacia las autoridades indígenas. Hemos realizado algunos viajes a la capital en las entidades del Estado, y nosotros siempre llevamos nuestras varas. Y toda la gente como que si fuera nuestra gente conocida, nos iban a saludar y saber quiénes son. Se siente ese respeto. Tal vez no hacia nosotros como personas, sino que hacia la autoridad, y eso sí se ha logrado bastante. Y hay otras cuestiones que yo también me fijé, que muchas de las personas, por ejemplo en la ciudad, ni conocían las varas… Ahí enfrente del Ministerio Público se nos acercaban personas a veces, ‘¿Y eso qué es? ¿Para qué sirve? ¿Y dónde se vende, dónde lo puedo conseguir?’ Porque ya supieron el valor realmente de una vara.”
– Alcalde indígena de Chimaltenango
No obstante, como se puede entrever de la última cita, una de las consecuencias negativas de esto es que algunos actores con intenciones dudosas han percibido que tener una vara les puede abrir ciertas puertas. Hemos oído preocupaciones de varias autoridades legítimas al respecto, advirtiendo que la posesión de una vara por sí solo no garantiza representación de alguna comunidad, y tienen que pensarse en criterios adicionales para identificar a las autoridades genuinas.
Por otro lado, como ya se mencionó, el uso de varas es una práctica más propia -aunque no exclusiva- de occidente. En otras palabras, su uso no es universal. Hay otros pueblos en los cuales los líderes no tienen tradición de usar varas, como en el caso de las comunidades Q’eqchi’. Esta distinción muchas veces se desconoce, y ha llevado a que las autoridades que no cumplan con esta expectativa a veces no se les tome en cuenta. Por ejemplo, en el plantón, la participación en asambleas para tomar decisiones importantes y el derecho a voto en ellas era reservado a los portadores de varas. Una autoridad Q’eqchi’ con la que hablamos nos planteó esta situación de la siguiente manera:
“Miren, el pueblo Q’eqchi’ no usa la vara, pero yo soy autoridad. Por ejemplo, te hablo de mi persona: 160 comunidades me nombraron a mí para ser representante del pueblo Q’eqchi’ [en mi región]. Y no es de que lo hayan dicho verbalmente. Hay actas que se faccionaron en cada una de las aldeas. Están en los libros de actas de cada comunidad. Entonces, yo preguntaría, ¿soy autoridad o no soy autoridad? Por supuesto. 160 comunidades me respaldan. ¿Pero me dieron vara? No. Eso tendrían que comprender las personas que hacen valer sus varas. Bueno, que él no tenga vara, pero es autoridad, ¿no? Yo no me lo estoy inventando. Creo que esto es una discrepancia, pero al final no… Porque les pueden decir a las personas, miren, si ustedes no tienen vara, no pueden entrar aquí, pues entonces pueden fabricar sus varas las personas, ¿pero tendrán la autoridad? Pero a lo que vamos es de que tenemos que saber lo que estamos haciendo, ¿verdad? Incluso, yo temo que lo de la vara se vuelva un negocio. Mira, yo te hago tu vara aquí, y te lo vendo, y te vas ahí, te nombras como autoridad. Esto lo tienen que controlar estas personas.”
– Autoridad indígena de Alta Verapaz
Cosmovisión, fe y movilización
Un punto acerca del cual hemos tratado de indagar es el papel que la espiritualidad maya jugó en las movilizaciones En nuestras investigaciones hemos encontrado que la cosmovisión maya tiene diversos grados de importancia para distintos grupos. Para algunos actores es algo fundamental, pero hay otros que tienen principalmente un enfoque en temas políticos.
Por ejemplo, en Santa Eulalia, Huehuetenango, visitamos el Centro Ceremonial Maya Jolom Konob’. Nos comentaron que el lugar es una casa de oración, un lugar sagrado que vienen a visitar muchas personas de diferentes lugares. Dentro del sitio se encuentran las ordenanzas, que son libros sagrados muy antiguos. Es un espacio para pedir por necesidades y para consultar a los abuelos sobre el futuro. Vimos un anciano que atendía a la gente e interpretaba el fuego, él era la autoridad máxima. La persona que le asistía nos comentó que, al morir el anciano, el cargo se le daría a la siguiente persona con mayor edad. Al preguntar sobre su opinión al respecto de los últimos meses y de la participación de los pueblos indígenas, nos indicaron que ese tema era de la sociedad civil y que ellos no se metían en política. Conocimos otras experiencias donde el nahual, las energías y el don son fundamentales para la elección de las autoridades.
Esto contrasta con otras experiencias donde la espiritualidad maya nunca se mencionó. En una conversación con un ex alcalde indígena, él nos decía que la diferencia entre las autoridades indígenas y ancestrales era que las autoridades indígenas eran electas democráticamente, mientras que las ancestrales no. Autoridades que se autodenominaban como “ancestrales” nos comentaron que a veces hacen elecciones, dependiendo del contexto, pero que también realizan designaciones teocráticas a partir de ceremonias e interpretaciones del fuego y la naturaleza. En otras ocasiones han realizado nombramientos directos a personas por su honorabilidad y experiencia.
Habiendo problematizado este punto, debemos hacer referencia al papel fundamental que jugó la cosmovisión, las creencias, religiones y la fe en las movilizaciones por la defensa del voto. Como equipo de investigación fuimos testigos de la fuerte presencia de feligreses evangélicos quienes hacían oraciones y predicaban en contra de la corrupción y la cooptación del estado en el plantón del MP. “Dios” era un elemento recurrente en los discursos de los diferentes liderazgos.
“La fe, ellos se aferraron mucho a Dios y siento que fue la fe la que hizo todo esto, porque antes de iniciar siempre todos los días ellos hacían una oración en el MP, se hincaban 40 minutos, 1 hora. Y cuando fue la reunión con Almagro, allá en la casa presidencial, fue Sololá quien se puso a orar […] Se venían hincando, llegaban a la calle, y se regresaban de rodillas durante esas 3 horas. Lo hicieron en círculos. Llevaron una bocina, llevaron su biblia, ellos decían que Dios les daba fuerzas […]. Estaba el grupo de evangélicos que eran los que mantienen esa resistencia y estaba todo el grupo de católicos que era CONFREGUA y que era quien mantenía la logística de todo.”
– Activista que participó en el plantón de MP
También pudimos observar cómo se realizaban ceremonias mayas, y supimos que se celebraron misas con un enfoque totalmente político pidiendo la renuncia de altos cargos del MP. El apoyo logístico de la Iglesia Católica no lo encontramos solamente en el plantón del MP, ya que supimos de su presencia y apoyo en varios lugares del país, además de la intermediación que realizó el arzobispo Álvaro Ramazzini. El plantón del MP se configuró como un espacio de tolerancia y respeto de la diversidad de credos de los pueblos indígenas.
Participación de las mujeres entre las autoridades indígenas
Conocimos mujeres con fuertes liderazgos que forman parte de las autoridades indígenas y ancestrales, toman la palabra, lideran y toman decisiones, como por ejemplo en los casos de Chisec, Santa Lucía Utatlán, Nebaj y Santa Cruz del Quiché. Algunas alcaldías indígenas también han establecido que, entre sus puestos de la junta directiva, la mitad sean ocupados por hombres y la otra mitad por mujeres. Sin embargo, estos casos son la excepción, ya que en muchos espacios de representación sigue siendo común ver quizás una mujer entre diez o más hombres. Una mayor participación en estos puestos continúa siendo un reclamo de las compañeras al cual hay que darle una respuesta.
Una alcaldesa indígena nos contó de esta manera cómo ve la participación de mujeres entre las autoridades, tanto los avances que ha habido como los retos que quedan:
“Sí, la verdad que sí porque revisando las actas la mayoría siempre ha sido varones, y entonces últimamente en los últimos como cuatro o cinco años si han habido, ya aparecen mujeres y son las que son principales ahora, las nanas que son ya ancianas, pero la participación era también como muy, o sea, sí, estaban presentes, pero no tan activa digámosle así, ahorita desde que hace cuatro años atrás las mujeres que han estado, ya toman la palabra, cuando hay audiencias, hablan, imparten justicia y con nana Emilia ni digamos, se reforzó más con Nicté que ya ellas también tomaban también la palabra y eso, para las mujeres es un ejemplo positivo y es un avance positivo para nosotros, obviamente siempre va a generar cuestiones con los compañeros varones porque no vamos a negar que en nuestros pueblos hay mucho machismo todavía. Es un reto, pero sí, la participación de las mujeres ya está siendo más fuerte.”
– Alcaldesa indígena del departamento de Sololá
Tipos de organizaciones indígenas
Partiendo de los distintos aspectos que hemos presentado, proponemos una clasificación básica y preliminar de tipos de organizaciones indígenas, para facilitar el análisis de las diferencias entre ellas. Para elaborar estas categorías tomamos en cuenta las diferencias que han mencionado los liderazgos indígenas que entrevistamos, además de elementos como tiempo de existencia, capacidad de convocatoria, representatividad y formas de trabajo.
- Autoridades indígenas históricas o ancestrales: son autoridades de las que se puede rastrear su existencia mucho tiempo atrás. Tienen poder de convocatoria consolidado en sus regiones debido a que cuentan con la representación de comunidades y caseríos que conforman una asamblea o concejo. Son las asambleas las que eligen a las autoridades. Mantienen un espacio físico y/o político, donde se reúnen para dialogar, deliberar, informar, articular y transmitir el sentir de la población.
- Autoridades comunitarias indígenas de reciente creación o reconocimiento: si bien es cierto muchas de estas autoridades afirman que su existencia se remonta a mucho tiempo atrás, también hablan de un cese de actividades en cierto momento de la historia. Conocimos autoridades que se encuentran en proceso de reconstitución y buscan integrar representaciones de comunidades o sectores para ganar legitimidad. Su poder de convocatoria es limitado, aunque en coyunturas favorables puede crecer. La forma de elección varía; algunas son electas democráticamente, otras lo hacen a través de ceremonias o son electos por un grupo de personas interesadas.
- Consejos y articulaciones políticas: aglutinan a organizaciones y/o autoridades indígenas que accionan de manera conjunta ante problemáticas, o bien, buscan instalar temas en la agenda política del país. Estas articulaciones pueden ser por región, pueblo o temática.
- ONGs indígenas: en este variado espectro encontraremos a organizaciones que promueven temas como la recuperación de la cultura, saberes indígenas, formación, vida campesina, espiritualidad maya y autoridades ancestrales. Trabajan con cooperación internacional para desarrollar sus proyectos y procesos. Algunas de estas organizaciones han ganado legitimidad, son referentes en el tema, y prestan su apoyo técnico y político a organizaciones y movimientos sociales indígenas.
Actores comunitarios indígenas
Finalmente, en este apartado hacemos una descripción de los actores comunitarios que hemos encontrado hasta el momento a partir del ejercicio de entrevistas y diálogos con autoridades y liderazgos indígenas. Buscamos comprender el papel que los diferentes actores juegan en la vida política comunitaria. Incluimos a organizaciones y cargos que tengan algún tipo de representatividad, respeto e influencia en la comunidad. Seguramente se han perdido algunos detalles debido a las barreras idiomáticas, pero nuestro objetivo no es ser semánticamente precisos, sino más bien tratar de transmitir parte de la diversidad de expresiones que hay para ayudar a comprender mejor las dinámicas comunitarias.
- Alcaldías auxiliares (a veces denominadas como “comunitarias”): se rigen según el código municipal del 2002. Son representantes ante la alcaldía municipal que fue electa en elecciones generales. Las alcaldías auxiliares y comunitarias pueden o no ser indígenas; es decir, en los lugares donde no hay población indígena también existe este tipo de organización. En algunos casos son designados por los alcaldes municipales o bien son electos por la comunidad.
- Alcaldías indígenas (las cuales también en algunos casos también se denominan como “comunitarias”; pero en la práctica son más autónomas que las auxiliares): Este es el mecanismo de representación que garantiza la comunicación y la toma de decisiones en las autoridades indígenas. Como se mencionó anteriormente, se eligen en cada comunidad y caserío como representantes y portadores del sentir de su gente. Las alcaldías indígenas asumen su identidad como descendientes de los pueblos fundadores y entienden su liderazgo como un eslabón más de una larga tradición de autogobierno. Los alcaldes o alcaldesas indígenas no responden ni dependen de la municipalidad, en algunos casos, se reúnen en asamblea y eligen a una junta directiva para desempeñar el cargo de 1 a 4 años. Existen casos donde las y los alcaldes indígenas no utilizan elementos de distinción más allá de la vara, pero también hay lugares donde la vestimenta es rigurosa y se incluyen elementos como la indumentaria tradicional completa o bien chaquetas, sombrero o morrales.
- Administradores de tierras comunales o guardabosques: son las autoridades indígenas que tienen a su cargo tierras de propiedad comunal, gestionando su aprovechamiento y conservación. Resuelven temas como la tala y cacería ilegal. En algunos lugares llevan a cabo jornadas de reforestación y concientización del cuidado del bosque.
- Administradores de servicios comunitarios: Estas personas son electas por su comunidad para cuidar los bienes públicos. Existe una variedad de cargos de este tipo: encargados de cementerios, agua potable y baños de vapor públicos, entre otros. Estos puestos son de alta estima en la comunidad, y además de ser cargos administrativos, también tienen peso político.
- Administradores de justicia: Estas autoridades resuelven conflictos en las comunidades y centros urbanos. Los casos son variados, ya que pueden ser desde problemas con animales o linderos, hasta situaciones más complicadas como violencia intrafamiliar e incluso asesinatos. Las partes implicadas pueden decidir si llevan el caso con la autoridad indígena o si prefieren hacerlo por el sistema de justicia estatal. Ante la lentitud e ineficiencia del sistema de justicia guatemalteco, las alcaldías indígenas son una alternativa real para la resolución de conflictos. Maneja principios como la vergüenza de haber cometido alguna falta, la concientización del dolor que se provocó, la posibilidad de enmendar el daño, la consejería y el castigo físico.
- Sacerdotes mayas, guías espirituales, rezadores: Estas autoridades son escogidas por su nahual, por sus dones o por su interés en la espiritualidad maya. Llevan un proceso de formación con autoridades de mayor edad para poder interpretar el fuego y la naturaleza. Las personas acuden a los sacerdotes, guías o rezadores en busca de consejo y de acompañamiento de los abuelos. Desde el punto de vista de algunas personas que entrevistamos, estas son las autoridades ancestrales por excelencia.
- Custodios de títulos: Por lo regular son descendientes de las familias de los principales, quienes fundaron los municipios o pueblos. Estas personas fueron guardando el título de propiedad de generación en generación. Algunos juegan un papel fundamental en la revisión de los linderos de los municipios y la defensa de los recursos naturales.
- Comadronas: Mujeres que dan acompañamiento a otras mujeres en el momento del embarazo, parto y postparto. Orientan a las mujeres en el cuidado de su cuerpo y del recién nacido, en algunos casos proporcionan sesiones de baños de vapor y hierbas, además de la aplicación de remedios naturales. Son elegidas para esta profesión a través de su nahual, por la revelación a través de sueños o aprendiendo a través de la observación y acompañamiento a comadronas más experimentadas. Encontramos varias asociaciones y organizaciones de comadronas que buscan mejorar las condiciones, aprendizajes y reconocimiento de esta profesión.
- Hueseros, curanderos y naturistas: Conocedores de la medicina natural y tradicional. Son personas que sanan con remedios que provienen del conocimiento ancestral. En algunos casos también dan acompañamiento espiritual a sus pacientes.
- Encargados de seguridad: su objetivo principal es prevenir la violencia, y tratan temas como robos, violencia intrafamiliar y escándalos. Son electos por sus comunidades en asamblea, y se busca para este puesto a personas con temple y conocimiento de la tarea a realizar ya que se procura evitar problemas legales. El comité de seguridad coordina con la Policía Nacional Civil si el caso sobrepasa sus funciones.
- Cofradías: institución católica utilizada para la evangelización e introducida al mundo maya donde tomó otros significados en un sincretismo que resguarda tradiciones, mitos, ceremonias y ritos de los pueblos fundadores. Comúnmente están vinculados a las festividades de un santo patrono. En un caso específico los encontramos como administradores de tierras comunales.
Pueblos no mayas
Hasta ahora, mucho de lo que hemos expuesto trata sobre los pueblos mayas de Guatemala. Casi todos los pueblos indígenas del país comparten la característica de tener ascendencia maya, y generalmente son los más conocidos. Sin embargo, Guatemala está constituida por cuatro pueblos: mestizos, mayas, xinkas y garífunas. Antes de cerrar, consideramos oportuno incluir algunas anotaciones acerca de los dos pueblos minoritarios no mayas de Guatemala: xinkas y garífunas.
El pueblo Xinka es un grupo étnico muy invisibilizado en el país; hay varios factores que han contribuido a ello. Por un lado, es la única población indígena no maya de Guatemala. No necesariamente tienen los rasgos fenotípicos ni de vestimenta distintivos como sucede con las poblaciones indígenas de Occidente. Esto ha llevado a que algunos políticos hayan cuestionado si son un pueblo extinto, ya que muy pocas personas hablan el idioma xinka en la actualidad. Sin embargo, la mayoría de comunidades xinka tienen la peculiaridad de que no se fundamenta en un idioma compartido, sino más bien en la administración de la tierra que adquirieron sus ancestros a finales del siglo XIX. En otras palabras, las comunidades xinka que tienen tierras comunales las han repartido entre los descendientes de los dueños originales; en muchos casos tienen normado que las tierras sólo pueden venderlas a otras personas xinka. Estas comunidades también manejan bienes comunales y suelen tener espacios comunales para la siembra. El Parlamento Xinka en sí juega el papel de articular a las y los líderes comunitarios, proveer asesoría legal y hacer incidencia política. Aunque las y los xinka no son mayoría en estos departamentos, tienen comunidades en muchos de los municipios de la región, y están bien organizadas.
Por otro lado, está el pueblo garífuna. La mayor concentración de población garífuna se encuentra en Livingston, aunque también hay otras comunidades en Puerto Barrios y la Ciudad de Guatemala. Los garífunas son considerados como la única población afrodescendiente guatemalteca (en parte porque los Acuerdos de Paz sólo reconocen a la población garífuna, y no a los afrodescendientes en general), pero es necesario matizar que no todas las poblaciones afrodescendientes del país son garífunas. Los garífunas provienen de la isla de San Vicente, y ser garífuna es una identidad cultural, incluyendo un lenguaje, espiritualidad, y gastronomía específicos. Hay otros grupos de afrodescendientes en Guatemala, como por ejemplo un grupo introducido al país en la época de la construcción de las vías ferroviarias, el cual es originario de Jamaica. Además, hay garífunas que al irse a la ciudad han perdido sus rasgos culturales, y ya son sólo considerados como afrodescendientes. En cualquier caso, los garífunas mantienen buena relación con los otros grupos de afrodescendientes, especialmente porque todos son minoría. No se movilizan mucho porque son una población muy pequeña; incluso en Livingston son un grupo minoritario, ya que de hecho es un municipio principalmente q’eqchi’, y la población garífuna sólo ocupa un área muy remota. También hay miedo a la participación porque se tiene el recuerdo de líderes garífunas que han sido asesinados en el pasado. Los garífunas y la población afrodescendiente en general son grupos históricamente olvidados por el Estado, los cuales vale la pena visibilizar más y poner atención a sus necesidades.
Reflexiones finales: las bases de autoridad legítima
Comenzamos este artículo con la pregunta de por qué las autoridades indígenas tuvieron la capacidad de movilizarse durante la crisis democrática que vivió el país, y aclaramos desde el inicio que no pretendíamos dar una respuesta definitiva a esta pregunta, sino más bien aportar algunos elementos para comprender mejor esta cuestión. La razón por la que escogimos este abordaje es porque hemos percibido un desconocimiento generalizado acerca de las autoridades y pueblos indígenas, y cualquier discusión sobre el tema necesariamente debe partir de una base de conocimiento; de esta manera, lo que dejamos escrito aquí es reflejo de un proceso de aprendizaje por el que también nosotros/as como grupo estamos pasando en nuestras investigaciones.
De esta manera, hemos destacado los siguientes puntos como particularmente importantes para comprender la articulación indígena contemporánea:
- Las alcaldías indígenas como una forma de gobierno local y expresión de las tradiciones políticas y organizativas ancestrales propias de las comunidades indígenas;
- El enfoque comunitario, derivado de que las autoridades indígenas asumen un rol de servicio público ad honorem y que únicamente ejecutan las decisiones de las asambleas comunitarias;
- El principio del respeto de autonomía entre las distintas autoridades indígenas, que les ha permitido trabajar en ciertos casos hacía objetivos comunes a pesar de diferencias en opiniones y estrategias, dado que se entiende que cada autoridad debe responder antes que nada a las demandas de sus comunidades;
- La diversidad en las agrupaciones de autoridades indígenas, su forma de elección, el uso de varas y el distinto nivel de importancia que se le da a la cosmovisión,
- El creciente papel y fuerte liderazgo de las mujeres entre las autoridades indígenas, a pesar de que aún enfrenta múltiples desafíos en espacios predominante ocupados por hombres; y
- Los distintos roles que los miembros de las autoridades indígenas pueden desempeñar en sus comunidades.
Si hay algún punto que podríamos recalcar en este cierre, es que la fortaleza de las autoridades indígenas con mayor capacidad de convocatoria no radica en la “ancestralidad”. Sin embargo, la legitimidad, que es lo que les ha permitido a las autoridades formar una trayectoria, está basada, en primer lugar, en el hecho de ser representantes de sus comunidades, las cuales a su vez se sienten genuinamente representadas por sus autoridades, a quienes orientan qué hacer por medio de asambleas comunitarias. Son cargos orientados hacia una visión de servicio público y no de poder. Se trata de una legitimidad que no sólo existe en papel, en ley, o en tradición, sino que es palpable en la cotidianidad, y en la que el elemento de “ancestralidad” refuerza, pero no determina, su vigencia en el presente.
Como ya se dijo antes, a la posibilidad de articulación entre autoridades indígenas, además del elemento de servicio comunitario, consulta a las asambleas, se suma el del reconocimiento de la autonomía de cada pueblo; aspectos todos que son dignos de estudio y aprendizaje, de cara al desarrollo de procesos organizativos y sociales de más largo aliento y alcance.
- Para poner algunos ejemplos recientes de su incidencia en temas nacionales: Los 48 Cantones de Totonicapán ya se había movilizado a principios del 2023 en rechazo a la ley de impuestos al comercio informal (https://lahora.gt/nacionales/lucero_sapalu/2023/03/25/48-cantones-de-totonicapan-anuncian-manifestacion-por-acuerdo-referente-al-iva/) y las autoridades indígenas de Sololá presionaron en el 2021 para derogar la ley del seguro obligatorio contra terceros (https://www.congreso.gob.gt/noticias_congreso/7458/2021/1). ↩︎
- Por ejemplo, la información que presentamos aquí como antecedentes históricos proviene de la muy extensa y minuciosa investigación de Lina Barrios al respecto, titulada “Tras las Huellas del Poder Local: La Alcaldía Indígena en Guatemala, del siglo XVI al siglo XX”. Para las personas que les interese conocer más sobre la historia de las alcaldías indígenas, se puede encontrar la investigación completa de Barrios aquí. También hemos preparado un resumen más extenso del contexto histórico de las autoridades indígenas, tomando como referencia la investigación de Barrios y otros documentos, que se puede encontrar en este enlace. ↩︎
- Es decir, familias en las que se sigue la descendencia con la línea del padre, loc cual indica una predominancia de los hombres en el ámbito político. ↩︎

