Movilizaciones por la defensa de la democracia 2023-2024: dinámicas regionales y actores emergentes

Tabla de Contenidos:

  1. Resumen Ejecutivo
  2. Introducción
  3. Contexto político y percepciones generales de los primeros meses de gobierno
  4. Análisis de dinámicas organizativas por región
    1. Occidente: sur y centro de Quiché, Sololá, Totonicapán, norte de Quetzaltenango, Huehuetenango, Chimaltenango, Sacatepéquez
    2. Norte: Alta Verapaz, Baja Verapaz, Ixcán de Quiché y El Estor de Izabal
    3. Nororiente: Chiquimula, Zacapa, Izabal (excepto El Estor) y El Progreso
    4. Suroriente: Jalapa, Jutiapa y Santa Rosa
    5. Costa Sur: Retalhuleu, Suchitepéquez, Escuintla y el sur Quetzaltenango
    6. Centro: Departamento de Guatemala
  5. Actores que presentan oportunidades democráticas
  6. Reflexiones finales

Resumen Ejecutivo

Este documento presenta los resultados generales de la regionalización de dinámicas organizativas que Grupo FOCO ha llevado a cabo en el transcurso del 2023 y 2024. Este estudio se realizó en seguimiento a una primera investigación de organizaciones sociales hecha en el 2022, que encontró una sociedad civil sumamente desmovilizada, así como en respuesta a las movilizaciones nacionales que ocurrieron en el 2023, lideradas de manera inédita por autoridades de pueblos indígenas, y aprovechando la oportunidad que esta convergencia de actores políticos ofreció para profundizar en las formas de articulación de cada región del país.

Hemos divido los departamentos del país en seis regiones, basado en los patrones de bloqueos de carreteras en las movilizaciones del 2023 y según tres ejes de análisis: características territoriales, formas de agrupación, y conflictividad:

  1. Occidente (sur y centro de Quiché, Sololá, Totonicapán, norte de Quetzaltenango, Huehuetenango, Chimaltenango, Sacatepéquez): Departamentos conectados por la Carretera Interamericana entre Ciudad Guatemala y México. Cuenta con amplia presencia de organizaciones comunitarias indígenas (incluyendo dos de las más prominentes del país: 48 Cantones de Totonicapán y la Alcaldía Indígena de Sololá). Es una región especialmente afectada por las consecuencias del Conflicto Armado Interno (CAI), expresa un reclamo de autonomía frente la ausencia del Estado, evidente presencia del narcotráfico y alto impacto de la migración.
  2. Norte (Alta Verapaz, Baja Verapaz, Ixcán de Quiché y El Estor de Izabal): Área conectada por las carreteras CA-14, AV-9 y la Franja Transversal del Norte. Tiene mucha población indígena organizada en grupos pequeños en torno a problemas específicos. Existe alta conflictividad en torno a la tierra.
  3. Nororiente (Chiquimula, Zacapa, Izabal a excepción de El Estor, y El Progreso): Zona vinculadas por las carreteras CA-09, CA-10 y CA-12. Área principalmente mestiza con sectores urbanos, con relativamente pocas organizaciones sociales y poca presencia de población indígena, exceptuando algunos municipios específicos. Los finqueros y narcotraficantes controlan gran parte del territorio.
  4. Suroriente (Jalapa, Jutiapa y Santa Rosa): Estos tres departamentos están conectados por varias rutas nacionales y por la parte oriente de las carreteras interamericanas (CA-01 y CA-02) que conecta Guatemala con El Salvador, además, cuenta con la franja de  la costa Pacifico con mayor presencia de turismo playero en el país. Tiene una cultura organizativa diversa y una presencia significativa del pueblo Xinka, así como de las Comunidades Marino-costeras. Presenta conflictividad en torno a la minería, proyectos inmobiliarios/hoteleros.
  5. Costa Sur (Retalhuleu, Suchitepéquez, Escuintla y el sur de Quetzaltenango): Región con tierras muy fértiles controladas por empresas de monocultivos. Cuenta con presencia indígena, pero usualmente se articula a través de comités campesinos, sindicatos y COCODES. Tiene antecedentes de represión severa ante jornadas de movilización, y actualmente las empresas se coordinan para poner en “listas negras” y no darle trabajo a cualquier persona que cause problemas.
  6. Centro (Departamento de Guatemala): Región central del país en términos geográficos, políticos y económicos; la capital además se ubica en un valle con muchos barrancos, lo cual sólo permite el transporte por medio de las vías principales. Aunque presenta rasgos notables de organización durante las movilizaciones del 2023, reconoció y respondió a la orientación del liderazgo de las autoridades indígenas. En los últimos años, tras las movilizaciones del 2015, ha sido objeto de represión por parte del Estado, especialmente hacia activistas, defensores/as de derechos humanos y periodistas.

En cada región también hemos identificado y establecido contacto con una serie de organizaciones y actores que desean continuar y desarrollar su articulación política tras las movilizaciones del 2023 y, por lo tanto, presentan valiosas oportunidades democráticas. Cada uno de ellos responde a una de las siguientes categorías:

  1. Grupos interesados en política partidaria
  2. Mesas multisectoriales y otros espacios de articulación
  3. Organizaciones tradicionales
  4. Organizaciones universitarias
  5. Actores emergentes urbanos
  6. Alcaldías y autoridades indígenas de reciente formación o reconstitución

Introducción

Grupo FOCO surge en el 2022 buscando comprender el momento político que atravesaban las organizaciones y movimientos sociales en Guatemala tras la pandemia y las políticas represivas del gobierno. Nuestra principal conclusión, recogida en el mapeo de organizaciones sociales, fue que en ese momento la sociedad civil estaba desmovilizada debido (entre otros factores) al cierre de espacios y a la persecución política. El escenario político cambió significativamente tras las elecciones de 2023, por lo que nos planteamos dar seguimiento con un nuevo estudio de organizaciones tradicionales y nuevos actores emergentes.

La sorpresiva victoria electoral de Movimiento Semilla en la presidencia del país, seguida de los constantes intentos de anular los resultados electorales por parte de la estructura de poder saliente, dió las condiciones propicias para el surgimiento de un movimiento político-social en todo el país, el cual dista de ser orgánico o de ser partidario de Movimiento Semilla. Por el contrario, este movimiento, que permitió el mayor salto cualitativo en la política guatemalteca de las últimas décadas, actuó más como una convergencia de personas, organizaciones e instituciones en torno a la defensa de los resultados electorales y el rechazo a la política tradicional.

Con el objetivo de entender mejor este movimiento, entre los meses de octubre 2023 y enero 2024 realizamos estudios de acercamiento a los bloqueos de calles y el debate mediático en torno a éstos. Posterior a la toma de posesión, desarrollamos el trabajo de campo del presente estudio.

Por un lado, el binomio presidencial de Movimiento Semilla pasó a la segunda vuelta electoral, lo cual desencadenó un espontáneo y masivo movimiento político en respaldo a su propuesta. Posteriormente, se llevaron a cabo movilizaciones masivas en respuesta al intento de golpe de Estado judicial que estaba tratando de llevar a cabo el gobierno saliente, junto a otros actores, para anular los resultados electorales. Estas movilizaciones, lideradas por autoridades indígenas, a través de bloqueos de calles y manifestaciones en todos los departamentos del país, permitieron que se llevara adelante el proceso de transición y la asunción al poder del gobierno de Semilla.

De tal manera que este estudio se ha llevado a cabo bajo la premisa de que se pueden utilizar las movilizaciones del 2023 como un lente para entender los cambios de estrategia de las organizaciones sociales tradicionales, ubicar nuevos actores emergentes, entender las dinámicas organizativas de cada región e identificar tanto posibles focos organizativos como oportunidades democráticas en el país.

Este documento debe considerarse un primer acercamiento a la investigación que hemos venido realizando durante los últimos meses, ya que presenta los hallazgos principales en cada tema indagado, pero aún deja de fuera una gran riqueza de información que buscaremos presentar más adelante en los talleres de devolución y en otros documentos de difusión. En términos de metodología, en el transcurso de 2024 realizamos un total de 112 entrevistas a profundidad en 16 departamentos, apoyándonos también en entrevistas realizadas en investigaciones previas, por lo que todavía estamos procesando parte de la información recopilada. Partiendo de esta premisa, el presente informe se divide en tres secciones: La primera profundiza en el nuevo contexto político del 2024 y en la percepción de las organizaciones entrevistadas en los primeros meses que ya han transcurrido del nuevo gobierno. La segunda muestra las características organizativas que encontramos en las distintas regiones del país, enfocada en los factores que las influyen: características territoriales, formas de agrupación y conflictividad. La última sección presenta las organizaciones que hemos identificado que presentan oportunidades democráticas, divididas por categorías, y explicando sus características generales y oportunidades o necesidades de acompañamiento.

Contexto político y percepciones generales de los primeros meses de gobierno

Antes de profundizar en la regionalización, es importante comprender las circunstancias políticas en las que se están desenvolviendo las organizaciones entrevistadas. Para empezar, los resultados de la primera vuelta electoral en junio de 2023 fueron un parteaguas en las dinámicas de movilización social en el país. En nuestra investigación “Participación social de activistas sociales” documentamos la poca expectativa que las organizaciones sociales tenían sobre las oportunidades de cambiar la situación política del país a través de las elecciones de 2023. Éstas manifestaban algunas esperanzas de ganar alcaldías, pero muy pocas expectativas en cuanto al Congreso de la República y menos aún en la Presidencia. Sin embargo, lo que sucedió fue lo contrario a lo esperado: muy pocas de estas organizaciones ganaron municipalidades, pero el partido Movimiento Semilla sí pasó a segunda vuelta presidencial como una alternativa a los partidos tradicionales, ganando eventualmente la presidencia en la segunda vuelta. Semilla también ganó 23 escaños en el congreso, que si bien no le da mayoría, es el triple de lo que había conseguido en las elecciones anteriores.

Los principales cambios en el contexto que refieren las organizaciones sociales con el gobierno de Semilla es el cese de las políticas de persecución administrativa de las organizaciones legalmente inscritas y una mayor apertura del gobierno al diálogo con organizaciones y movimientos sociales. Esto por sí solo plantea un escenario de mayores oportunidades democráticas para la sociedad civil organizada. Sin embargo, el gobierno de Semilla se está enfrentando a dos grandes expectativas que marcan la evaluación de su mandato: Demostrar resultados tangibles y combatir de forma efectiva la corrupción.

En este sentido, si bien los intentos de golpe de estado judicial que se dieron en el periodo de transición no impidieron el cambio de gobierno, sí entorpecieron el traspaso de conocimientos y del mando a las y los funcionarios nombrados por Semilla. Extensos diagnósticos hechos a lo interno de las instituciones públicas han demostrado que su estado era mucho peor a lo que imaginaban, lo cual dificulta cumplir con las amplias expectativas de resultados tangibles en el corto plazo. Además, hay que recalcar que Semilla es un partido pequeño con presencia casi exclusiva en la zona central del país, y la razón por la que ganó no fue tanto por su plan de gobierno, o por una campaña fuerte, sino más bien porque fueron percibidos por la población como un grupo independiente de los partidos tradicionales corruptos. También hay que tomar en cuenta que en el congreso Semilla obtuvo solamente el 14% de los escaños. Por lo tanto, aunque ganó las elecciones generales, Semilla no puede gobernar efectivamente sin crear alianzas, en muchos casos con los mismos partidos tradicionales que todavía ocupan muchos espacios de gobierno.

Semilla además se ha planteado el reto de mantener apertura al diálogo con sociedad civil, lo cual le ha presentado desafíos nuevos que debe sortear en colaboración con las propias organizaciones. La elección de gobernadores es un buen ejemplo de cómo se ha desenvuelto este ejercicio de apertura. En gobiernos anteriores, las gobernaciones han sido un elemento de pago de favores entre los partidos tradicionales. Semilla, en cambio, trató de implementar un proceso de nombramiento transparente, el cual se alargó porque miembros de los partidos tradicionales trataron de poner a sus propios candidatos. De tal manera que fomentar la apertura, implicó sacrificar la efectividad del gobierno, sin que se perciban efectos claros en el tema de lucha contra la corrupción. Al consultar a las organizaciones sobre lo acontecido con el nombramiento a las Gobernaciones, algunas vieron los resultados de la elección de forma positiva, señalando los problemas a pesar de las buenas intenciones. Otras simplemente están muy desilusionadas con todo lo sucedido y, como resultado, le tienen menos confianza al gobierno. Esto se complica aún más dado que Semilla no ha sabido establecer una estrategia de comunicación efectiva para explicar las razones que le han llevado a tomar ciertas decisiones. Semilla debe aprender a navegar en estas complicaciones y a las organizaciones sociales les corresponde replantearse el rol de oposición que han tenido con gobiernos anteriores y buscar estrategias más propositivas si quieren hacer efectiva la oportunidad democrática que el contexto presenta.

Análisis de dinámicas organizativas por región

Las movilizaciones del 2023 nos han servido como un lente para mapear dinámicas organizativas porque, a diferencia de experiencias anteriores, la protesta fue nacional con manifestaciones en todas las regiones del país. En los puntos neurálgicos de las carreteras convergieron la mayoría de los actores políticos de cada región, lo cual da una idea de las organizaciones y articulaciones que se mueven en cada espacio.

Las movilizaciones también mostraron las capacidades organizativas y logísticas de los actores implicados, dada su extensión en el tiempo. Según líderes y lideresas de las organizaciones convocantes que entrevistamos, cuando se empezaron a planificar acciones de protesta en septiembre de 2023, se pensaba ejercer presión a corto plazo para lograr la renuncia de los miembros del Ministerio Público que estaban llevando a cabo el golpe de Estado judicial (principalmente la fiscal general Consuelo Porras y el fiscal Rafael Curruchiche). En el marco de estas acciones fue que las autoridades indígenas convocaron al paro nacional. Muchas organizaciones establecidas y actores emergentes se articularon en ese momento para responder a la convocatoria, desembocando en bloqueos espontáneos de calles y carreteras en todo el país. Sin embargo, cuando a mediados de octubre se hizo evidente que continuar con los bloqueos no era viable, debido a los inconvenientes que le estaban causando a la población, las autoridades indígenas cambiaron de estrategia y decidieron concentrarse en el plantón frente al Ministerio Público. Las dinámicas que se manifestaron en los bloqueos de cada región se trasladaron entonces a la capital, con las autoridades indígenas liderando la organización del plantón hasta la toma de posesión del 15 de enero, y las organizaciones tradicionales junto con los actores emergentes se sumaron como apoyo.

Con base en el trabajo de campo realizado, hemos identificado patrones de articulación entre organizaciones que están influenciados por las particularidades del territorio, la cultura y las luchas sociales. Estos patrones no necesariamente coinciden con la distribución administrativa oficial, por lo que proponemos una regionalización que permita comprender mejor la articulación de cada territorio. De tal manera, proponemos 6 regiones según sus dinámicas organizativas: Occidente, Norte, Nororiente, Suroriente, Costa Sur y Centro. A continuación, presentamos las características de cada región según tres factores que hemos identificado como determinantes de sus formas de articulación: características territoriales, formas de agrupación y conflictividad.

Occidente: sur y centro de Quiché, Sololá, Totonicapán, norte de Quetzaltenango, Huehuetenango, Chimaltenango, Sacatepéquez

a) Características territoriales

Los departamentos del occidente de Guatemala están conectados por la Carretera Interamericana (CA-01). Esta carretera es esencial para la economía nacional, ya que es un tramo de la Carretera Panamericana que pasa por todo el continente. La CA-01 facilita el transporte de mercancías tanto a nivel nacional como internacional. En el Occidente también conecta zonas de producción agrícola, mercados, y destinos turísticos, por lo cual es un eje estratégico para las movilizaciones, y las del 2023 no fueron la excepción. Occidente también es la región con más diversidad de pueblos mayas, con más de 10 grupos lingüísticos distintos.

Aunque todo Occidente está entrelazado por la Carretera Internacional, se identificaron tres subregiones que tienen características territoriales particulares:

Subregión 1: Chimaltenango y Sacatepéquez

Estos son los departamentos de Occidente más cercanos a la capital, y sus dinámicas están más vinculadas a esta, porque es a donde muchas personas viajan diariamente a trabajar. Tienen autoridades indígenas Kaqchikel que se coordinan más entre sí que con las de otros departamentos, debido a la cercanía y a la geografía del territorio.

Sobre un tramo de aproximadamente 60 kilómetros de la Carretera Interamericana que pasa por estos departamentos hubo cinco bloqueos importantes: en San Lucas Sacatepéquez (cerca del cruce a Antigua Guatemala), en el Libramiento de Chimaltenango a la altura de la cabecera departamental, y los tres llevados a cabo por autoridades Kaqchikel que fueron en El Tejar, Patzicía, y en el entronque de Tecpán-Chiché. Tuvieron un impacto considerable en el tráfico, el comercio y la logística de suministros hacia la capital y hacia el resto de Occidente.

Subregión 2: Sololá, Totonicapán y el sur de Quiché

Esta subregión está comprendida por Sololá, Totonicapán y el sur de Quiché, ubicados en el altiplano central de occidente, un área montañosa atravesada por la Carretera Interamericana. La región destaca por haber tenido dos de los bloqueos más importantes del país, organizados y liderados por autoridades indígenas de las más fuertes: el de Los Encuentros, liderado por la Alcaldía Indígena de Sololá, y el de Cuatro Caminos, sostenido por los 48 Cantones de Totonicapán. Sin embargo, muchas otras autoridades indígenas realizaron bloqueos cerca de sus comunidades. Algunos de estos bloqueos que es importante resaltar son: en Chupol y en Chichicastenango, Quiché, en el kilómetro 110 de la Carretera Interamericana; y el de La Cuchilla (kilómetro 130) en Sololá, sostenido por la Alcaldía Indígena de Santa Lucía Utatlán y el de Nahualá organizado por la comunidad K’iche’ local (kilómetro 148).

Subregión 3: Quetzaltenango y Huehuetenango

Estos departamentos destacan por la participación de actores urbanos y mestizos desde el principio de las movilizaciones, actuando como convocantes. En ambas cabeceras la participación de estudiantes universitarios fue considerable, tanto de la universidad pública como de las privadas. También se movilizaron comités de mercados y comerciantes, así como grupos vinculados a la iglesia católica. En Quetzaltenango, además de bloqueos de los ingresos a la ciudad, se mantuvo una manifestación permanente durante varios días en el parque central. También identificamos la presencia de la Alcaldía Indígena de Olintepeque que se movilizó al bloqueo de Cuatro Caminos, y la de las autoridades indígenas del valle del Palajunoj quienes bloquearon el acceso a la cabecera departamental por el norte.

En Huehuetenango hubo muchos bloqueos debido a la conexión de sus diferentes carreteras y su cercanía a México. Hubo dos bloqueos de la principal vía de acceso a la cabecera departamental en Malacatancito y Las Vegas; este último es un punto de paso obligado para el tráfico de todo el departamento de Huehuetenango. Hacia la parte este del departamento hubo bloqueos en la terminal de buses, en el entronque de Buenos Aires en Chiantla; y en Aguacatán, donde se bloqueó el ingreso desde el departamento de Quiché. Del lado oeste del departamento destacó el bloqueo de Xinaxoj, el cuál se fue convirtiendo en el punto de encuentro entre las poblaciones del sur de Huehuetenango, principalmente Mam, con movimientos urbanos. Siguiendo la misma carretera, se instalaron bloqueos en San Sebastián, San Rafael Petzal y Colotenango con una gran participación de alcaldes comunitarios e indígenas y apoyo de la región Huista que es mayoritariamente mestiza. También se bloquearon los municipios de La Democracia y La Mesilla, importantes puntos de conexión con México. Así mismo, fue muy mencionado el bloqueo de Sipacapa por el ingreso estratégico al departamento de San Marcos. En la parte norte del departamento encontramos personas que se organizaron para apoyar los bloqueos en el casco urbano de Huehuetenango, y otras que se trasladaron hacia el plantón enfrente del Ministerio Público. Muchas de estas acciones fueron apoyadas económicamente por migrantes guatemaltecos.

b) Formas de agrupación

El occidente de Guatemala está caracterizado por su diversidad étnica y cultural. Históricamente había tenido movilizaciones de corta duración. Sin embargo, en 2023, se observó un salto cualitativo en la coordinación de las autoridades indígenas y en su capacidad de convocatoria. De los “Siete Pueblos” que más adelante se organizaron y alternaron su presencia en el plantón frente al Ministerio Público, seis pertenecen al occidente, subrayando la importancia de esta región y consolidando a sus autoridades indígenas como actores legítimos en el escenario nacional. Esto a su vez impulsó la participación de múltiples autoridades indígenas locales, las cuales lideraron la toma de puntos cercanos a las vías de comunicación sobre las que tenían jurisdicción, ampliando así su cobertura, en vez de concentrarse en un solo lugar.

A nivel nacional, destacaron las autoridades indígenas de dos pueblos en particular: La alcaldía indígena de Sololá y 48 Cantones de Totonicapán. Ambas organizaciones se conforman como consejos de alcaldes comunitarios y representan a la población de sus respectivas cabeceras departamentales. Además, tienen gran capacidad de movilizar a su población, administran servicios públicos comunitarios e influyen en organizaciones indígenas de otros territorios. Sin embargo, también presentan importantes diferencias entre sí. Sololá es un municipio eminentemente Kakchiquel, además es uno de los pocos municipios que mantiene gobiernos locales de partidos o comités cívicos de izquierda. En cambio, Totonicapán es un municipio completamente K’iche’ y con fuerte dominio de los partidos tradicionales en su política local.

A pesar de las diferencias, ambas organizaciones han logrado trabajar en conjunto y lideraron el accionar de las autoridades indígenas durante las movilizaciones de 2023. En la región también tuvieron una participación importante otras autoridades y organizaciones indígenas de menor tamaño pero que poseen liderazgos y estructuras organizativas establecidas. Una de las más notables es la Alcaldía Indígena de Santa Lucía Utatlán en Sololá, que también tiene una estructura de consejos de alcaldes comunitarios, aunque su capacidad de movilización es menor a la de Sololá y Totonicapán. En el caso de Quiché hubo participación en las movilizaciones de la Alcaldía Indígena de Santa Cruz del Quiché, la Alcaldía Indígena de Nebaj, Comunidades Aliadas de Chichicastenango, las comunidades indígenas de Cunén y la Alcaldía Indígena de Sacapulas. En otros departamentos de Occidente ubicamos algunos esfuerzos organizativos de más reciente constitución. En el caso de Chimaltenango están las alcaldías indígenas de Patzún, Poaquil, Comalapa, y Tecpán. En Quetzaltenango podemos mencionar las alcaldías indígenas de Olintepeque y Palajunoj.

c) Conflictividad

Las movilizaciones de 2023 en Guatemala son parte de una larga lucha por la justicia social y la autodeterminación de los pueblos originarios. En el Occidente, la guerra impactó intensamente en Chimaltenango, Sololá, Quiché y Huehuetenango; las comunidades respondieron de manera distinta a la represión. En el caso de comunidades en Quiché, Chimaltenango y Huehuetenango, hasta la fecha persisten los efectos de la desarticulación. Estos se vieron agravados por el terremoto de 1976 y la corrupción en la gestión de la ayuda, lo que generó una gran desesperación y una búsqueda de transformaciones. Esto creó un ambiente propicio para la insurgencia guerrillera, que se alimentó de la efervescencia social y la necesidad de transformación.

Una característica importante de Occidente son los reclamos a la autonomía en respuesta al abandono del Estado. Es una región que se siente excluida del proyecto nacional, y por lo tanto no es casualidad que ahí hayan surgido no sólo autoridades indígenas más fortalecidas que en el resto del país, sino también propuestas como las del Estado plurinacional. La insurgencia guerrillera ya mencionada fue parte de esa búsqueda de alternativas, y responde a problemáticas que no han sido todavía resueltas.

También es importante mencionar dos temas que, aunque están presentes en todo el país, afectan especialmente a Occidente: el narcotráfico y la migración. Occidente está particularmente expuesto a la violencia de los carteles debido a la cercanía con la frontera mexicana. Esa misma cercanía también facilita la migración; si bien esto ha representado un ingreso económico para muchas comunidades debido a las remesas, también ha despoblado significativamente la región, especialmente de su población más joven.

Norte: Alta Verapaz, Baja Verapaz, Ixcán de Quiché y El Estor de Izabal

a) Características territoriales

Los departamentos de Alta Verapaz y Baja Verapaz son recorridos por la carretera CA-14, la cual conecta al sur con el departamento de El Progreso y por la ruta al Atlántico desde la Ciudad de Guatemala. Es una región económicamente importante pues se cultivan productos para la exportación, tales como el café y el cardamomo. La geografía es muy variada, y se pueden encontrar cambios abruptos de clima en recorridos relativamente cortos. La mayor parte del año la región cuenta con abundantes lluvias y dispone de abundantes fuentes de agua, lo cual ha sido aprovechado por las empresas que han promovido el desarrollo de monocultivos y megaproyectos en la región. En estos territorios habitan pueblos indígenas como los Achi y Poqomchi’, pero es notoria la gran extensión territorial de la población Q’eqchi’, siendo éste el segundo idioma maya más hablado (después del k’iche’) en Guatemala. Para un mejor análisis de este vasto territorio decidimos dividir la región en tres subregiones.

Subregión sur: Baja Verapaz, sur de Alta Verapaz y El Estor en Izabal

Esta subregión cubre Baja Verapaz; los municipios de Tactic, Tamahú, Tucurú, Panzós, Senahú y Santa Catalina la Tinta en Alta Verapaz; y El Estor en Izabal. Todos los municipios de esta subregión están unidos por las carreteras CA-14 y 7E, lo cual hace que los actores ubicados en estos territorios históricamente se centren en ciertos puntos específicos. Por ejemplo, sobre la carretera CA-14 hubo dos bloqueos importantes: el primero fue en el kilómetro 132, que es un entronque conocido como La Cumbre, el cual conecta con la cabecera municipal de Baja Verapaz. En este punto convergieron activistas y organizaciones de 7 de los 8 municipios del departamento, ya que es el principal punto de acceso a su territorio. El otro bloqueo importante fue en el kilómetro 180, mejor conocido como el cruce de San Julián (en el municipio de Tactic), donde inicia la carretera 7E; más conocida como la ruta del Polochic, el cual es un río importante que alimenta la zona y la convierte en un lugar altamente productivo y codiciado por las empresas de monocultivos. La 7E termina en El Estor, municipio del departamento de Izabal conocido por su resistencia ante la minería y por los latentes conflictos de tierra entre terratenientes y comunidades campesinas. Las dinámicas culturales y la conflictividad compartida hacen que las y los pobladores de El Estor coordinen más con las comunidades de la ruta del Polochic que con las de su propio departamento, por lo que decidieron participar en el bloqueo de San Julián.

Sabemos de un bloqueo que se estableció en el kilómetro 167 en el cruce a la Aldea Mocohán, municipio de Purulhá, Baja Verapaz; sin embargo, este fue disuelto rápidamente por la Policía Nacional Civil (PNC). Muchas personas que estuvieron en ese punto decidieron moverse al bloqueo del cruce de San Julián, el cual en algún momento también fue desalojado por la PNC, pero los manifestantes se organizaron mejor y unificaron esfuerzos para recuperarlo.

Subregión central: centro de Alta Verapaz

La CA-14 continúa por los municipios de Santa Cruz Verapaz, San Cristóbal Verapaz, San Juan Chamelco, San Pedro Carchá, y finaliza en la zona urbana de Cobán, la ciudad más grande de la región (y tercera de importancia a nivel nacional). También se incluyen en esta región a Lanquín y Santa María Cahabón, que tienen más vínculos con Cobán debido a la reparación de tramos de carreteras para hacer más fácil el acceso a Semuc Champey en Lanquín (un atractivo turístico importante de la región) desde Cobán; además de que el acceso a otras carreteras está muy deteriorado. Este conjunto de municipios tiene la particularidad de que sus cascos urbanos no están más allá de 15 kilómetros unos de otros (a excepción de Lanquín). A esto hemos denominado como la subregión centro. En este punto, organizaciones y población se movilizaron para tomar puntos claves que conectan las cabeceras municipales con la ciudad de Cobán. En este caso fueron bloqueados varios ingresos a la ciudad. Los bloqueos no eran masivos, realmente pocas personas mantenían los puntos, pero se percibía cierta aprobación de las medidas de hecho por parte de la población en general. En estos puntos se desplegaron grupos armados que intimidaron y terminaron por desalojar la mayoría de bloqueos, con la excepción de dos que estaban tomados por estudiantes universitarios.

Subregión norte: norte de Alta Verapaz e Ixcán en Quiché

Los municipios de esta región (Ixcán en Quiché; Chisec, Chahal, Fray Bartolomé de las Casas, Raxruhá y el norte rural de Cobán en Alta Verapaz) están unidos por la carretera AV-9 (perteneciente a la red vial de Alta Verapaz que conecta con las tierras bajas del norte) y la Franja Transversal del Norte o FTN; este último es un proyecto económico extractivo de monocultivo que incluye una importante carretera de más de 200 kilómetros que pasa por toda el área, impulsado por una cúpula militar y económica en 1970 para la explotación de los recursos en la región. La FTN conecta desde Ixcán en Quiché, hasta el departamento de Izabal donde se ubican los puertos de mayor actividad exportadora en el país, atravesando el norte de Alta Verapaz. El hecho de compartir la carretera de la FTN junto con la conflictividad por los proyectos extractivos es lo que une a esta subregión, la cual incluye al municipio de Ixcán, aunque no pertenezca a Alta Verapaz.

En octubre de 2023 se bloquearon varios puntos en un tramo de 122 kilómetros de la FTN: Ixcán y Rubelsanto en la parte oeste hacia Quiché, y Raxruhá y Fray Bartolomé de las Casas en la parte este hacia Izabal. También ocurrió un bloqueo en el kilómetro 256 de la AV-9, el cual es un cruce importante en Cubilhuitz, y posteriormente en el entronque de la AV-9 y la FTN, en un lugar estratégico conocido como “El Gran Jefe” en el municipio de Chisec.

b) Formas de agrupación

Es notorio que en la región norte no existe un espacio político de articulación o una organización con la capacidad de movilización como el de las grandes alcaldías indígenas de Occidente, con la excepción de la alcaldía indígena de Chisec. En general lo que encontramos fueron grupos pequeños y medianos que se organizan en torno a una necesidad o causa, como los conflictos por la tierra. Tienen presencia cuatro organizaciones indígenas y campesinas importantes del país (CUC, CCDA, CODECA y UVOC), quienes acompañan procesos de recuperación de tierras, defensa del territorio y proyectos productivos. También existe una articulación de comunidades que se llama Qana’ Ch’och’ (“Madre Tierra”) y se moviliza en contra de la contaminación generada por las empresas de monocultivo de palma aceitera y en defensa del agua.

Las movilizaciones por la defensa del voto y la democracia también dejaron ver un grupo de activistas y organizaciones más urbanas que se siguen articulando, sobre todo en la subregión centro.

c) Conflictividad

El problema más grande de la región norte es el de la tierra. A lo largo de la historia, las diferentes oleadas de monocultivos como el café, cardamomo y la palma aceitera han despojado a comunidades enteras de sus tierras ancestrales. El choque entre empresas y comunidades ha dejado a muchos comunitarios con procesos de criminalización. Los desalojos violentos de comunidades son una práctica habitual y el notorio aumento de las órdenes judiciales de desalojo son interpretadas por algunas organizaciones campesinas que entrevistamos como una acción por parte del Ministerio Público y algunos jueces para enemistar al gobierno de Arévalo con las comunidades indígenas.

La conflictividad en la región, agravada por las secuelas de la guerra, la extensión de la cultura finquera terrateniente que acentuó la concentración de tierras para el monocultivo, se evidenció en los métodos violentos utilizados para despejar los bloqueos en octubre de 2023, en contraste con Occidente, que tiene una cultura más campesina que de grandes fincas.

Nororiente: Chiquimula, Zacapa, Izabal (excepto El Estor) y El Progreso

a) Características territoriales

Los departamentos del nororiente del país están conectados por tres carreteras. La primera es la CA-09, la ruta interoceánica que conecta al principal puerto comercial del Océano Pacífico (Puerto Quetzal en Escuintla) con el único puerto comercial del país en el Atlántico (Puerto Barrios en Izabal), pasando por el departamento de Guatemala, El Progreso y Zacapa. Las otras dos son la CA-10 y CA-11, las cuales atraviesan Chiquimula y conectan con Honduras a través de diferentes puntos fronterizos. En ambas carreteras se encuentran municipios con comunidades Ch’orti’, pero estas no necesariamente se coordinan entre sí.

Hubo varios bloqueos sobre la CA-09 en octubre de 2023 (nos mencionaron bloqueos de La Ruidosa en Izabal, El Rancho y Sanarate en El Progreso, Río Hondo en Zacapa, la entrada a la cabecera departamental en Chiquimula) pero estos fueron dispersados muy rápidamente, a excepción del de la cabecera de Chiquimula que duraron varios días antes de también ser desalojados violentamente. Los bloqueos de la CA-10 y CA-11 en la parte ch’orti’ del departamento de Chiquimula (Jocotán y Camotán) sí se lograron mantener más tiempo. En general, nororiente tuvo menos bloqueos y articulación que en el occidente y el norte del país.

Hay que tomar en cuenta que estos departamentos comparten una cultura finquera terrateniente. Esto crea un entorno diferente al de las áreas dominadas por los monocultivos en el Norte y la Costa Sur, pero sí tienen similitudes en el sentido de que son grupos pequeños con poder económico quienes controlan el territorio. También es un secreto a voces que hay mucha presencia del narcotráfico. Además de todo lo ya mencionado, Izabal tiene el factor de proyectos de minería.

b) Formas de agrupación

En los bloqueos de la región hubo participación principalmente de sectores urbanos como estudiantes, activistas, iglesias y vendedores de mercados, similar a otras cabeceras departamentales del país. Una diferencia importante con el resto del país, es que no hay mucha presencia de organizaciones tradicionales.

Tampoco hay mucha presencia de pueblos indígenas en el nororiente. Hay comunidades Q’eqchi’ y Garífunas (afrodescendientes) en el municipio de Livingston en Izabal, mientras que en Chiquimula, predomina la población Chʼortiʼ en cinco municipios. Sin embargo, aparte de los bloqueos de la carretera que pasa sobre su territorio, no protagonizaron en otros puntos como lo hicieron las autoridades indígenas de occidente, sino que simplemente fueron un participante más entre muchos.

c) Conflictividad

En el oriente del país la guerrilla fue derrotada muy rápido, y se trasladó a otras regiones. Por otra parte, como ya se mencionó, nororiente está muy controlada por finqueros y narcotraficantes. Esto explica que, por un lado, la gente no se animó a hacer tantos bloqueos como en otras partes del país, y que por otro lado hubo más uso de la violencia para desalojar los bloqueos en rutas importantes para el comercio. Los únicos territorios que presentan distintas dinámicas en la región son los municipios Chʼortiʼ de Chiquimula, en donde existen disputas de tierra y mayor presencia de organizaciones comunitarias; sin embargo, se percibe que estas se mantienen al margen de las dinámicas políticas del resto de la región.

Suroriente: Jalapa, Jutiapa y Santa Rosa

a) Características territoriales

En términos de carreteras y vías de comunicación, por Santa Rosa y Jutiapa pasa el tramo oriente de las carreteras interamericanas (CA-01 y CA-02) que conectan Guatemala con El Salvador. Estos dos departamentos, junto con Jalapa, están interconectados por varias rutas y carreteras nacionales. Además, en medio de los tres departamentos hay una región montañosa con presencia de extracción minera. Otro elemento que une a los tres departamentos es la presencia del pueblo Xinka.

Dos de los bloqueos más importantes de esta región fueron en Santa Rosa: Uno fue en El Boquerón, a la altura de la cabecera departamental, donde se juntaron personas de los tres departamentos; otro bloqueo grande fue sobre la CA-02, a la altura de Chiquimulilla, donde se movilizaron población urbana y autoridades indígenas. Hubo otro bloqueo significativo en Asunción Mita en Jutiapa sobre la CA-01.

b) Formas de agrupación

A diferencia de Occidente donde predominan las formas de organización maya, el suroriente del país tiene una cultura organizativa donde resalta el trabajo comunitario de iglesias, grupos ecológicos y algunos comités campesinos. Sin embargo, la principal característica de esta región es la presencia de organizaciones Xinkas, quienes lideraron las movilizaciones del 2023 en diferentes partes de la región.

El pueblo Xinka es un grupo étnico muy invisibilizado en el país; hay varios factores que han contribuido a ello. Por un lado, es la única población indígena no maya de Guatemala. No necesariamente tienen los rasgos fenotípicos ni de vestimenta distintivos como sucede con las poblaciones indígenas de Occidente. Esto ha llevado a que algunos políticos hayan llegado a cuestionar si son un pueblo en extinción, argumentando que muy pocas personas hablan el idioma xinka en la actualidad. Sin embargo, en toda la región encontramos distintos tipos de organización de identidad Xinka, algunas de ellas se organizan alrededor de la administración de la tierra colectiva (manejan bienes comunales y suelen tener espacios comunales para la siembra) otras en torno a la promoción de la cultura e idioma y algunas otras en torno a participación política.

A pesar de eso, las comunidades xinka tienen la peculiaridad de que no se fundamenta en un idioma compartido, sino más bien en la administración de la tierra que adquirieron sus ancestros a finales del siglo XIX. En otras palabras, las comunidades xinka que tienen tierras comunales han sido repartidas entre los descendientes de los dueños originales; en muchos casos tienen normado que las tierras sólo pueden venderlas a otras personas xinka. Estas comunidades también manejan bienes comunales y suelen tener espacios comunales para la siembra. Incluso en las comunidades que tienen raíces Xinka, pero no administran tierra colectiva, en años recientes se ha fortalecido la identidad como respuesta estratégica a las amenazas extractivas.

Existe una diferencia notoria entre la organización Xinka de la zona montañosa y las de las tierras bajas costeras.  En la zona montañosa las comunidades se aglutinan principalmente en espacios de resistencia contra la industria extractiva, gestionando asesoría legal y trabajando incidencia política. En las tierras bajas se encontraron esfuerzos de promoción cultural y resistencia a los megaproyectos hoteleros que buscan desplazar a la población nativa de la región.

c) Conflictividad

El suroriente es una de las regiones que fue menos afectada por el Conflicto Armado Interno. Sin embargo, hay presencia minera en la zona montañosa, lo cual ha causado dinámicas de conflictividad y resistencia de las bases de la iglesia católica y las comunidades xinka. En estas resistencias ha habido no sólo procesos de criminalización contra las y los activistas, sino también varios asesinatos. Durante los bloqueos de 2023 no se reportaron desalojos violentos; en las entrevistas que realizamos nos comentaron que algunos empresarios sacaron comunicados en contra de los manifestantes. Sin embargo, a finales de octubre de 2023, fue asesinado uno de los dirigentes del Parlamento Xinka en Jutiapa.

En el suroriente hay presencia minera en la zona montañosa, lo cual ha causado dinámicas de conflictividad y resistencia articulada de las bases de la iglesia católica, grupos ecologistas y las comunidades xinka. En estas resistencias ha habido no sólo procesos de criminalización contra las y los activistas, sino también varios asesinatos. En la zona costera de la región, el principal conflicto se da entre los pobladores de la zona y los proyectos de desarrollo turístico privado que buscan obtener derechos sobre la tierra.

Costa Sur: Retalhuleu, Suchitepéquez, Escuintla y el sur Quetzaltenango

a) Características territoriales

La parte sur de Guatemala conecta con el océano Pacífico a través de 254 kilómetros de costa que se extienden a lo largo de 6 departamentos. Sin embargo, para nuestro análisis de las dinámicas organizativas, hemos incluido en Costa Sur solamente los departamentos de Retalhuleu, Suchitepéquez y Escuintla, además del sur de Quetzaltenango, debido a la cercanía y similitudes culturales que poseen derivado de matrices de producción compartida. Los municipios costeros del oriente de Santa Rosa y Jutiapa, mientras tanto, se acoplan mejor con las dinámicas de la región suroriente.

En la parte suroccidente de la Costa Sur se encuentra la Bocacosta, que es la región más productiva para la agricultura en todo el país. Ésta se ubica entre la costa del Pacífico y el altiplano de occidente, y es donde se encuentra la mayor presencia de fincas de monocultivo. Los departamentos costeros del país son atravesados transversalmente por la carretera CA-02, la cual conecta la frontera Guatemala-México con la frontera Guatemala-El Salvador. Aproximadamente en el km. 178, la CA-02 se cruza con la carretera CITO-180 que conecta la costa de Retalhuleu con el altiplano guatemalteco por medio de Quetzaltenango. Ambas carreteras y el entronque de estas fue el principal escenario de los bloqueos de Costa Sur en el 2023. En un tramo de 163 kilómetros en la CA-02 se reportaron decenas de bloqueos; sin embargo, los más importantes se ubicaron en los entronques principales: Coatepeque (km 220, cruce hacia San marcos y Quetzaltenango) Cruce de El Zarco (km 163, entronque con la carretera CITO-180), cruce de Patulul en Cocales (km. 113), y el entronque entre CA-09 y CA-02 Escuintla (km. 61).

b) Formas de agrupación

En la Costa Sur existe presencia de distintas comunidades indígenas, algunas de ellas producto de procesos de reasentamiento tras el Conflicto Armado Interno. Otras se originan debido a la necesidad de migrar por las dinámicas de producción en las fincas de monocultivo de azúcar, palma y banano, las cuales históricamente han demandado mano de obra temporal de indígenas del occidente que gradualmente se han ido asentando en los alrededores. Vale la pena mencionar que al occidente de la región se pueden encontrar varios municipios predominantemente Mam. En general no hay una fuerte organización comunitaria porque la mayoría de la tierra les pertenece a las empresas de monocultivos. Lo que se encuentra es más bien organización gremial, dado que la población tanto indígena como mestiza tienen más características de trabajadores agrícolas y por lo tanto hay bastante presencia de organizaciones campesinas como CUC, CODECA y CCDA. Otras formas de organización predominantes en la región son los sindicatos y los Consejos Comunitarios de Desarrollo (COCODES).

c) Conflictividad

Históricamente la región ha sido de gran interés económico por la fertilidad de la tierra, por lo que ha sido principalmente dominada por las dinámicas de las fincas de monocultivo, principalmente azúcar y banano. Durante el Conflicto Armado Interno, las movilizaciones y huelgas de trabajadores fueron fuertemente reprimidas. Desde entonces se ha mantenido un fuerte control a través de lo que los locales llaman “listas negras” en donde las empresas colocan a personas que causan inconvenientes para no darles trabajo en la zona y obligarlas a emigrar. Este dominio de las empresas de monocultivo mantiene a la población en condiciones económicas precarias, dado que pocas personas tienen sus propias tierras y tienen que depender del trabajo agrícola para subsistir.

Centro: Departamento de Guatemala

a) Características territoriales

El departamento de Guatemala, particularmente la capital, es el punto central del país en muchos sentidos: es donde se encuentran las sedes del gobierno, el aeropuerto internacional más importante, un tramo significativo de la Carretera Interamericana, y un foco sustancial de la actividad económica y comercial guatemalteca. Es por eso que naturalmente, cuando terminó la fase de bloqueos, el punto donde se concentraron las manifestaciones fue justamente en la capital. Además de la ubicación de la sede principal del Ministerio Público, estratégicamente era el lugar donde se podía sostener una mayor presión con menos esfuerzo, manteniendo al mismo tiempo la atención tanto nacional como internacional sobre la crisis democrática que se estaba viviendo.

La Ciudad de Guatemala está ubicada en un valle atravesado por varios barrancos, por lo que la movilidad entre las distintas zonas es limitada a algunas vías principales. En el momento en el que estallaron las movilizaciones en octubre de 2023, un movimiento espontáneo de ciudadanas y ciudadanos bloqueó docenas de puntos en las principales calles y avenidas de la ciudad, paralizando por momentos el tránsito de la misma. A pesar de que fueron muchos los puestos de bloqueo en la ciudad y cada uno era dirigido por un grupo diferente, se lograron coordinar rápidamente y respetaron el liderazgo nacional de las autoridades indígenas, algo inédito en la historia del país.

Entre los bloqueos más importantes, podemos mencionar el organizado por vecinos de las colonias que se encuentran en las zonas 3 y 7 alrededor del Anillo Periférico: Bethania, El Incienso y Colonia Centroamérica, quienes coordinaban entre sí. En la Calle Marti, se identificaron dos bloqueos: uno a la altura de zona 2, en donde participaron vendedores del mercado La Parroquia y vecinos de los alrededores; y el otro en zona 6, liderado por autoridades indígenas de Chuarrancho y Chinautla. Sobre la calzada San Juan, el bloqueo más grande fue en el Monumento a la Revolución, en donde convergieron vecinos de las zonas aledañas de Mixco y la capital, junto con vecinos que venían de San Pedro y San Juan Sacatepéquez. Sobre la Calzada Roosevelt, el bloqueo principal se dió frente al ingreso a zona 10 de Mixco (barrio popular del sector) aunque éste duró pocos días. En el lado sur de la ciudad, los bloqueos más importantes se dieron sobre la Avenida Petapa y Calzada Aguilar Bátres, ambos a la altura de la Universidad de San Carlos. También fueron mencionados bloqueos en los municipios vecinos a la ciudad, como en Villa Nueva, sobre la carretera rumbo a la costa sur y en el entronque entre Villa Nueva y San Miguel Petapa, o en Mixco a la altura de la licorera nacional.

b) Formas de agrupación

En muchos cascos urbanos del país se dieron bloqueos de calles que tapaban el tránsito interno, llevados a cabo por personas de diversos sectores. En la capital se dio lo mismo, sólo que a mayor escala por ser la ciudad más grande del país. Los bloqueos de la capital fueron muy espontáneos y descentralizados, llevados a cabo en respuesta al llamado de 48 Cantones; sin embargo, sí hubo organización en ellos, particularmente de comités de barrio (particularmente los del puente del Incienso y la colonia Bethania) y de mercados. Cuando se pasó a la fase del plantón frente al Ministerio Público, las organizaciones sociales tradicionales más la población de la capital asumieron principalmente un rol de apoyo a las autoridades indígenas.

En cuanto a organización indígena comunitaria en el departamento, no hay mucha, y ninguna llega al nivel de las alcaldías indígenas grandes de occidente. La más notoria es Chuarrancho, que tiene cierto prestigio entre las autoridades indígenas del país por haber recuperado sus tierras comunales ganando un caso ante la Corte de Constitucionalidad en el 2014. Chuarrancho se movilizó en el 2023, y también hubo alguna presencia de organizaciones comunitarias de Chinautla, San Pedro Ayampuc, San Juan Sacatepéquez. Todas estas son Kaqchikel, excepto Chinautla, que es Poqomam.

c) Conflictividad

El antecedente inmediato de movilización en la Ciudad de Guatemala fue la coyuntura de lucha contra la corrupción de 2015, en donde se dieron manifestaciones masivas convocadas principalmente en fines de semana al parque central de la capital. Posterior a esto, las organizaciones de sociedad civil, y los operadores de justicia que apoyaron a la CICIG vivieron una fuerte oleada de represión a través de vías administrativas. Se criminalizaron a los líderes de organizaciones y a periodistas, y consecuentemente en el mapeo que realizamos a finales de 2022 se registraba un gran número de personas en el exilio provenientes de la capital.

Como último punto, consideramos importante resaltar una diferencia sustancial entre las movilizaciones de 2015 y las de 2023: la conformación de los grupos que manifestaron. Mientras que en las movilizaciones de 2015 se percibió mayormente presencia de capas medias de la sociedad, en los bloqueos de 2023 sí fue clara una participación más amplia de sectores comerciantes y liderazgos de barrios populares. Éstos pueden considerarse como actores políticos emergentes, ya que aunque siempre han estado allí, hace mucho tiempo que no participaban en protestas políticas nacionales.

Actores que presentan oportunidades democráticas

En las movilizaciones del 2023 se vio el involucramiento de viejos y nuevos actores políticos en muchos de los departamentos del país. Sin embargo, como mostró el mapeo que realizamos en el 2022, antes de esto la sociedad civil se encontraba sumamente desarticulada. El resultado de la actividad política del 2023 ha sido un renovado interés de participación política, pero no hay claridad de qué se puede hacer, cómo, o por donde retomar los procesos. Además, aunque hay oportunidades para trabajar con estos actores, las oportunidades no son iguales con todos ellos. Por ejemplo, hemos notado que los transportistas y las asociaciones de mercado están muy bien organizadas, y jugaron un papel importante en las movilizaciones, pero no pareciera que tengan ahora interés de involucrarse fuera de temas económicos de interés gremial. De tal manera, hemos identificado por lo menos a los siguientes seis grupos:

1. Grupos interesados en política partidaria. Estos grupos incluyen a activistas sociales que participaban en partidos políticos progresistas durante las elecciones 2023 (véase la investigación: “Participación electoral de activistas sociales”), estructuras municipales y departamentales de Semilla, y equipos de voluntarios y voluntarias que se movilizaron para apoyar a Semilla en la segunda vuelta electoral. Estas personas formaron redes que se activaron en las movilizaciones del 2023, a las cuales no se les dio seguimiento para mantenerlas activas por diversas razones, principalmente la suspensión del partido Semilla. A pesar de esto, en diversos territorios del país estos grupos quedaron activos, y manifiestan interés en continuar desarrollando procesos formativos y de incidencia en el marco del nuevo gobierno. Es decir, son núcleos potenciales de participación política y ciudadana que consideramos importante acompañar, coordinando procesos de formación política y planificación estratégica.

2. Mesas multisectoriales y otros espacios de articulación, algunos de los cuales ya han estado trabajando desde hace varios años, y otros creados en la coyuntura del 2023. Estos grupos son muy diversos en sus potencialidades y fortalezas, pero suelen aglutinar a personas y organizaciones con objetivos afines. Tienen la ventaja de que conocen bien su territorio y que están abiertos a procesos formativos. Varios con los que hemos hablado admiten que una de sus debilidades es limitarse a reaccionar a lo que sucede en el momento, y no tener líneas estratégicas a largo plazo más claras. Consideramos importante darles acompañamiento no sólo con talleres de reflexión derivados de nuestras investigaciones, sino también ayudándoles a abrir espacios para el análisis y la planificación estratégica.

3. Organizaciones sociales tradicionales. Tienen varios años de trabajo y se han especializado en temas concretos y actualmente buscan adaptarse al nuevo contexto político. Además, en muchos departamentos se vio que las bases de estas organizaciones se movilizaron antes de que los dirigentes se pronunciaran o dieran la orientación de hacerlo. Esto evidencia un apetito entre ellas a una mayor participación política, pero generalmente tienen limitado acceso a información sobre la situación nacional. Por lo tanto, se les puede apoyar desarrollando estrategias de incidencia y diálogo con el gobierno y coordinando la realización de talleres de reflexión derivados de nuestras investigaciones y de análisis de coyuntura puede contribuir a fortalecer espacios de intercambio útiles para las comunidades y darles más insumos para su participación política. A continuación incluimos el nombre de organizaciones tradicionales que entrevistamos en los territorios.

4. Organizaciones universitarias. Históricamente las organizaciones universitarias (docentes y estudiantiles, principalmente de la Universidad de San Carlos de Guatemala) han sido actores relevantes en las coyunturas políticas, y esta vez no fue la excepción. Sin embargo, actualmente están más desarticulados que en el pasado porque la Universidad de San Carlos está en crisis, debido a la elección fraudulenta del rector actual y la falta de elecciones en todos los demás puestos del gobierno universitario. Por otro lado, en las movilizaciones del 2023 hubo bastante más presencia de estudiantes de universidades privadas que en otras ocasiones. Partiendo de la disponibilidad que diversos grupos universitarios han mostrado en nuestro trabajo y del peso político que las universidades tienen en los procesos de elecciones de segundo grado dentro del sistema de justicia en el país, consideramos que las organizaciones universitarias son un grupo importante para acompañar con procesos formativos, espacios de reflexión desde los hallazgos de nuestras investigaciones y talleres de planificación estratégica.

5. Actores emergentes urbanos tras las movilizaciones de 2023, mayoritariamente líderes y lideresas de barrio y comerciantes de la capital y las cabeceras departamentales, ya organizados en torno a intereses específicos (económicos, locales, etc.). Estos jugaron un papel importante en los bloqueos de la capital, incluso surgieron mecanismos de coordinación que no se habían visto antes. Para muchos de ellos y ellas fue la primera experiencia de movilización para reivindicar derechos políticos, por lo que buscan iniciar procesos formativos y elaborar planes de acción. Si bien es un espacio en donde aún no tenemos mucho contacto con organizaciones, consideramos importante continuar explorando y tenemos la posibilidad de hacerlo, dado el potencial de participar en política en ciertas circunstancias.

6. Alcaldías y autoridades indígenas de reciente formación o reconstitución. Si bien las autoridades indígenas lideraron las movilizaciones, las que lideraron tanto las manifestaciones como el plantón (los “Siete Pueblos”) son un grupo relativamente pequeño de las autoridades indígenas más establecidas en el país. Hay muchas otras autoridades indígenas que participaron, pero que están en proceso de constitución o reconstitución, y por lo tanto no tenían tanta capacidad de convocatoria. Sin embargo, tienen un interés en consolidarse para poder servir mejor a sus comunidades y proteger sus intereses colectivos; la nueva legitimidad que han adquirido las autoridades indígenas tras las movilizaciones del 2023 presenta una oportunidad para acompañarlas generando espacios de reflexión desde los hallazgos de nuestras investigaciones y generando vínculos con autoridades indígenas de otras regiones, organizaciones e instituciones de gobierno.

Reflexiones finales

La presente investigación nos deja con las siguientes reflexiones:

  • Hay un contraste entre la desmovilización y desarticulación de organizaciones tradicionales identificada en el mapeo realizado por FOCO en 2022, y la fuerte movilización ciudadana de finales de 2023 realizada bajo el liderazgo y conducción de autoridades de pueblos indígenas.
  • Las movilizaciones por la defensa de la democracia fueron espontáneas, con estructura organizativa que se fue definiendo en la marcha dentro de cada territorio. Resaltan los  patrones de articulación entre organizaciones influenciados y marcados por las particularidades del territorio. Estas movilizaciones también mostraron las capacidades organizativas y logísticas de los actores implicados en cada territorio tanto para sostener los puntos de bloqueo, como en la presencia y apoyo posterior al plantón frente al MP.
  • En las movilizaciones se involucraron viejos y nuevos actores políticos: participaron organizaciones tradicionales con años de experiencia, organizaciones sin una clara agenda política que esta vez se movilizaron de forma inesperada, nuevos actores emergentes y personas individuales. El resultado de esta intensa actividad y movilización ha sido un renovado interés de participación política, pero sin mucha claridad de qué se puede hacer, cómo, o por donde retomar los procesos.
  • Las bases de varias organizaciones sociales tradicionales no esperaron orientación de sus estructuras centrales, sino que se movilizaron espontáneamente. La revulsión al actuar del Ministerio Público rompió las barreras a la movilización, haciendo que la gente se manifestará espontáneamente. Al menos en un primer momento pesó más la convocatoria y la identidad territorial que la pertenencia orgánica.
  • Aunque Occidente tuvo mayor presencia y contundencia en las movilizaciones, todos los territorios del país mostraron formas particulares de manifestarse, diversidad de dinámicas que dieron pie a la regionalización que proponemos.
  • La convocatoria hecha por autoridades indígenas no tiene precedentes, no sólo en términos de su papel como figuras centrales, sino por el grado en que logró canalizar las frustraciones de varios sectores a nivel nacional. La simplicidad de la motivación de las manifestaciones (la defensa del voto) parece haber ayudado al éxito de la movilización, junto con el liderazgo moral con bases comunitarias que tienen las autoridades indígenas y la forma pacífica de movilización.
  • Estas jornadas permitieron el conocimiento y reconocimiento de los pueblos indígenas y de sus autoridades; tanto desde lo interno de territorios, donde estas formas de organización son comunes, como desde otras regiones. Por lo que, aunque el grueso de las movilizaciones más fuertes se dio en Occidente, incluso en regiones con menos población indígena y cultura organizativa hubo bloqueos organizados y sostenidos.
  • Las movilizaciones, tanto de personas vinculadas a organizaciones y otras muchas que no lo están, no garantizan la politización de la ciudadanía per se. Sí generan una oportunidad de politización por la experiencia de participación y la creación de nuevos vasos comunicantes entre grupos y comunidades, pero es necesario trabajar con estas personas para aprovechar esta oportunidad.

Dentro del transcurso de estas y otras investigaciones, Grupo FOCO ha establecido vínculos de confianza y comunicación con varios de estos grupos y organizaciones interesados en acciones políticas en el nuevo escenario de apertura democrática. Por lo tanto, consideramos imprescindible continuar el trabajo que hemos realizado con estos actores a través de los procesos de formación, elaboración de estrategias, procesos de intercambio y aprendizaje mutuo de cara a la participación electoral. Todo esto por medio de procesos de doble vía: llevamos conocimiento, construimos análisis, aprendemos, sistematizamos y volvemos a compartir.

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